La Secretaría de Salud de Santander ha ordenado el sellamiento de siete establecimientos en lo que va de 2026, por prestar servicios de salud sin cumplir los requisitos legales. Cuatro de estos cierres corresponden a centros estéticos o spas ubicados en Bucaramanga, que realizaban procedimientos quirúrgicos de forma irregular, según confirmó el secretario de Salud del departamento, Edwin Prada, el pasado 20 de mayo. Las autoridades detectaron que estos lugares se camuflaban bajo la figura de spa para ofrecer intervenciones sin habilitación legal, ejecutadas por personal sin formación médica ni condiciones de seguridad.
La confirmación de estos sellamientos ocurrió un día después del hallazgo del cuerpo de Yulixa Toloza, quien murió tras someterse a una lipólisis láser en un centro estético del sur de Bogotá, un caso que desató alarma nacional sobre los riesgos de estos procedimientos clandestinos. Edwin Prada explicó que se están realizando inspecciones, vigilancia y control a instituciones que posiblemente no están habilitadas para prestar servicios de salud. «Algunos de estos centros estéticos se camuflan bajo la figura de spa y hacen procedimientos de intervención sin cumplir con la normatividad», señaló el secretario en declaraciones a Blu Radio.
El drama de una paciente engañada
Entre los casos detectados, destaca el de María Fernanda Alfonso, una joven de 27 años que el 6 de mayo de 2026 acudió a un establecimiento en el barrio San Francisco de Bucaramanga, atraída por promociones en redes sociales. Antes de someterse a una rinomodelación y aumento de labios, pidió consultar el registro Invima del producto a inyectar, pero los responsables le negaron el acceso alegando que era marca propia. Días después, su cuerpo comenzó a reaccionar de forma alarmante. «Al tercer día mi cuerpo empezó a reaccionar. La nariz olía mal, tenía los conductos nasales inflamados y los labios morados con vejigas. Me decían que era normal y que debía esperar ocho días», relató Alfonso. Al buscar atención médica, especialistas le informaron que la sustancia inyectada no era ácido hialurónico, sino una sustancia extraña que provocó la reacción. «Hace poco me enteré de que ella no es doctora, sino auxiliar de enfermería», denunció la víctima.
«Me dijeron que no era ácido hialurónico y que mi cuerpo reaccionó a una sustancia extraña»
María Fernanda Alfonso, paciente de 27 años
Ante esta situación, el secretario Edwin Prada hizo un llamado a la ciudadanía para que verifiquen que los establecimientos donde planean realizarse procedimientos estéticos estén inscritos en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud del Ministerio, y que el personal aparezca en el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (ReTHUS). Asimismo, solicitó a las secretarías de salud municipales realizar barridos para identificar establecimientos clandestinos que operan al margen de la ley. Mientras tanto, el caso de María Fernanda Alfonso sigue en investigación, y las autoridades advierten que estos sellamientos continuarán para proteger la salud de los santandereanos.












