El expresidente Juan Manuel Santos, premio Nobel de Paz 2016, rompió el silencio a pocos días de la posesión de Abelardo de la Espriella, prevista para el viernes 7 de agosto en Cali. A través de su cuenta en la red social X, Santos envió un mensaje directo al nuevo mandatario, instándolo a gobernar para todos los colombianos y a anteponer la unidad sobre la polarización. El mensaje se produce en medio de la polémica por la exclusión del propio Santos y del expresidente Ernesto Samper de la ceremonia de posesión, una decisión atribuida a orden expresa del presidente electo, según información difundida por la revista Semana.
En su publicación, Santos señaló que «Colombia ha demostrado una vez más la fortaleza de su democracia y sus instituciones. Comienza una nueva etapa y la responsabilidad de gobernar para todos. Que los próximos cuatro años sean de unidad, humildad, respeto por la Constitución y progreso con equidad». El tono conciliador del exmandatario contrasta con la decisión de De la Espriella de no invitarlo a la transmisión de mando, gesto que el hijo de Santos, Esteban Santos, calificó como un acto de «pequeñez». En declaraciones a medios, Esteban afirmó que «un presidente representa a todos los colombianos, incluso a quienes piensan distinto. Excluir a expresidentes de una ceremonia de Estado es un gesto de pequeñez. Colombia necesita más unidad y menos polarización».
Advertencia sobre el Acuerdo de Paz y la JEP
Más allá del gesto protocolario, Santos aprovechó el período previo a la posesión para lanzar una advertencia en una entrevista con la agencia EFE. El exmandatario afirmó que cualquier intento de desmontar el Acuerdo de Paz firmado en noviembre de 2016 con las extintas Farc o de modificar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) será una “pelea perdida” para el nuevo gobierno. “Va a perder el tiempo en esa pelea que está perdida. O va a aprovechar una oportunidad de oro para unir el país”, declaró Santos. En sus palabras, cuando De la Espriella “se siente en la silla presidencial, se va a encontrar con una realidad. La Constitución y las leyes dicen expresamente que tiene que implementar el Acuerdo de Paz”.
Para respaldar su argumento, Santos recordó que el 85% de los excombatientes que firmaron el Acuerdo de Paz continúan acogidos a sus compromisos, una cifra que, según él, demuestra la voluntad de reintegración de la mayoría. También alertó que cerca de la mitad de los acuerdos de paz en el mundo fracasan en sus primeros cinco años, lo que hace aún más relevante sostener el proceso colombiano, que está a cuatro meses de cumplir una década desde su firma. Santos atribuyó la deficiente implementación del pacto tanto al gobierno de Iván Duque como al de Gustavo Petro, sin eximir a anteriores administraciones.
Posesión con invitados internacionales pero sin los expresidentes
La ceremonia de posesión en Cali reunirá a varios mandatarios y representantes internacionales, entre los que se cuentan Javier Milei, de Argentina; José Antonio Kast, de Chile; Daniel Noboa, de Ecuador; los vicepresidentes Félix Ulloa, de El Salvador, y Karin Herrera, de Guatemala; el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisa; y los cancilleres Mauro Vieira (Brasil) y Gideon Sa’ar (Israel), entre otros. Sin embargo, la ausencia de Santos y Samper marca un gesto político que, a juicio del exjefe de Estado, no contribuye a la reconciliación que el país requiere.
El nuevo mandatario ha anunciado posibles reformas a la JEP y a puntos centrales del Acuerdo de Paz, lo que ha encendido las alarmas en sectores políticos y sociales que defienden el pacto. Santos, en su mensaje final a EFE, resumió la disyuntiva que enfrenta De la Espriella: “Va a perder el tiempo en esa pelea que está perdida. O va a aprovechar una oportunidad de oro para unir el país”.










