En un giro que estremece los cimientos del gobierno de Abelardo de la Espriella, el nombre de Carlos Suárez, asesor presidencial y presidente de la junta directiva de Ecopetrol, ha emergido como el principal señalado de haber orquestado la salida de Rodrigo Lara Restrepo del Ministerio del Interior. La destitución, confirmada la noche del miércoles 21 de octubre, puso fin a una gestión que apenas duró 75 días, marcada por las presuntas presiones del poder fáctico que opera tras el trono presidencial.
La relación entre Suárez y Lara parecía, en apariencia, de cercanía y camaradería. El 26 de junio, el mismo día del nombramiento, Suárez publicó un mensaje en redes sociales que decía: “Felicitaciones, ministro Rodrigo Lara. El que NUNCA abandonó lo que más ama: la Patria”. En otra publicación, agregó: “La amistad unió a nuestros padres, la vida nos puso a recorrer el camino de reconstruir la Patria”. Sin embargo, lo que inicialmente fue un gesto de apoyo se habría transformado en una tensión creciente que culminó con la salida del exministro.
Las acusaciones contra el poder detrás del trono
Diversas voces, entre periodistas y políticos, han señalado a Carlos Suárez como el artífice de la destitución. La periodista Darcy Quinn, en La FM, afirmó que Lara no habría atendido las solicitudes de nombramientos que Suárez le enviaba para ocupar cargos en distintas entidades del Estado. Esta negativa, según las versiones que circulan en los pasillos del poder, habría sido la chispa que encendió el conflicto. El senador Ariel Ávila, de la Alianza Verde, declaró a Blu Radio: “Él no se doblegó ante el señor Carlos Suárez, el poder detrás del trono y que está pidiendo cuentas a todos los ministros”.
«Él no se doblegó ante el señor Carlos Suárez, el poder detrás del trono y que está pidiendo cuentas a todos los ministros»
Ariel Ávila, senador de la Alianza Verde
Alejandro Villanueva, director del medio Desigual y amigo personal de Lara, fue aún más contundente: “Ganó la batalla el tenebroso Carlos Suárez. Sacaron a Rodrigo Lara por no ceder ante sus oscuros negocios”. Estas declaraciones reflejan una creciente indignación entre los círculos cercanos al exministro, quien es recordado como el hijo del exministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado en 1984 por orden de Pablo Escobar.
El presidente Abelardo de la Espriella, al anunciar el nombramiento de Lara el 26 de junio, había dicho: “El que NUNCA, a pesar de haber sido víctima de la violencia, dejó de trabajar por su Patria; el que NUNCA renunció a sus principios”. Sin embargo, el mismo mandatario decidió su reemplazo por el exprocurador Alejandro Ordóñez, mientras que de manera temporal encargó la cartera al ministro de Justicia, Iván Cancino, a la espera de la posesión del nuevo jefe de la cartera política.
Hasta el momento, no existe una explicación oficial que vincule directamente a Carlos Suárez con la destitución. Pero las versiones periodísticas y las declaraciones de políticos y allegados a Lara han instalado en la opinión pública la imagen de un poder paralelo que opera desde las sombras, un asesor de campaña que jugó un papel clave en la victoria de De la Espriella y que hoy, según sus críticos, exige cuentas a todo aquel que ose desafiar su influencia.










