Jeff Martínez, periodista colombiano de Testigo Directo, y Julián Mazoy, periodista mexicano de SDP Noticias, fueron detenidos durante 17 horas por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en el paso fronterizo de Tienditas, en el límite entre Colombia y Venezuela, específicamente en Norte de Santander. El incidente ocurrió el miércoles 7 de enero de 2026, poco después del mediodía, cuando los comunicadores intentaban ingresar al país vecino para cubrir el impacto de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en la Operación Resolución Absoluta, ocurrida dos días antes, el 5 de enero. Los profesionales denunciaron haber sufrido tortura psicológica, incomunicación, interrogatorios exhaustivos, revisión minuciosa de sus equipos y teléfonos, así como amenazas constantes durante su retención en instalaciones descritas como salas de tortura.
Identificados de inmediato, sus documentos fueron enviados al Sebin, donde fueron retenidos y sometidos a preguntas repetidas sobre su ocupación, origen, afiliaciones políticas, religión y estado civil. Los agentes revisaron sus celulares durante horas, amenazaron con trasladarlos a Caracas, con arrestos inminentes, esposas listas y armas como fusiles a la vista. Finalmente, fueron liberados tras 17 horas y regresaron a Cúcuta en taxi, aunque Julián Mazoy recibió una prohibición de entrada a Venezuela por 10 años. Además, se les exigió un monto de 500 dólares para su liberación, según sus testimonios.
Denuncias de tortura y presiones sistemáticas
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció la detención el mismo 7 de enero en el puente Simón Bolívar o Tienditas, y en un comunicado previo del 6 de enero reportó cifras alarmantes: 23 detenciones de periodistas para las que pide liberación inmediata, además de 6 detenciones y 4 deportaciones entre el 5 y 7 de enero. Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) registró 14 casos de detenciones en ese período, todos liberados posteriormente, y exigió respeto a la libertad de prensa. Los afectados destacaron que, de no ser por la difusión en redes sociales, videos en plataformas como Debate y entrevistas en Radio Fórmula, su liberación habría tardado más.
“Nos acusaron por el delito de ser periodistas”.
Julián Mazoy, periodista mexicano
En declaraciones textuales, Julián Mazoy enfatizó la gravedad de la situación al afirmar que “si no hubiera sido por las redes sociales, no nos habrían soltado”, y subrayó en Radio Fórmula que “hay un derecho a que la gente sepa qué es lo que está sucediendo en Venezuela y es la ausencia de la libertad de prensa”. Por su lado, Jeff Martínez relató las intimidaciones directas: “Nos amenazaban con que nos iban a meter presos, que nos iban a esposar, que tenían las esposas listas, tenían fusiles, tenían armas”. Estos testimonios, respaldados por el SNTP y la SIP, pintan un panorama de represión sistemática contra la prensa en la frontera tras la captura de Maduro, donde el SNTP reportó inicialmente 10 horas de retención en algunos casos, aunque para Martínez y Mazoy se extendió a 17.
La Veintitrés Manizales condena estas acciones que vulneran el ejercicio periodístico y exige garantías para la libertad de expresión en la región, en un contexto donde la SIP ha documentado la liberación de todos los 14 periodistas detenidos, pero alerta sobre el patrón de hostigamiento que persiste en Venezuela.

















