La Secretaría de la Mujer de Bogotá encendió las alarmas en torno a un tema que pocas veces se discute con la claridad que merece: la delgada línea que separa una práctica médica legítima de un posible abuso dentro de la consulta ginecológica. Con base en la experiencia y las declaraciones de la ginecóloga Diana Villalobos Rodríguez, creadora del espacio “Gineco Rules” junto a su esposa, la entidad distrital emitió una alerta dirigida a todas las usuarias de servicios de salud para que aprendan a distinguir cuándo un procedimiento es normal y cuándo se están vulnerando sus derechos.
El corazón de la advertencia radica en un principio fundamental: el consentimiento informado es obligatorio en cada fase de la atención. Según la especialista, ninguna ecografía, tacto o examen físico puede realizarse sin que la paciente entienda el motivo y otorgue su aprobación explícita. “Si yo no deseo la ecografía o el tacto, puedo decir, y ese consentimiento en todo momento tiene que ser respetado”, manifestó Villalobos Rodríguez, quien insistió en que la negativa de la paciente debe ser acatada sin presiones ni cuestionamientos, pues el espacio médico debe ser un entorno seguro y libre de cualquier forma de abuso.
El espejo como herramienta de transparencia
Una de las recomendaciones más llamativas que surgió del pronunciamiento es el uso de un espejo durante el examen físico en posición de litotomía. Lejos de ser un accesorio innecesario, este elemento se convierte en un aliado de la confianza y la relación médico-paciente. La propia ginecóloga explicó su funcionamiento con naturalidad: “Sirve para que las pacientes puedan ver el examen físico. Sencillamente se coloca así y pueden ver lo que nosotras estamos haciendo”. Esta práctica, lejos de ser invasiva, permite que la mujer observe cada paso del procedimiento, eliminando cualquier sombra de duda y reforzando la autonomía de la paciente sobre su propio cuerpo.
En el mismo sentido, la especialista hizo una precisión contundente sobre los límites de la práctica médica: ningún examen que no esté justificado puede exigirse. “En cualquier consulta que no sea de ginecología o urología, no se justifica pedir que los pacientes se retiren la ropa interior o que expongan sus genitales o ir a palparlos”, advirtió. La alerta de la Secretaría de la Mujer subraya que, si un profesional considera necesario un examen físico, primero debe explicar el motivo y solicitar el consentimiento; si no se otorga, el procedimiento no debe realizarse bajo ninguna circunstancia.
“Como médico y como personal de salud, tenemos que saber que la persona que está del otro lado está vulnerable”
Diana Villalobos Rodríguez, ginecóloga
Esta iniciativa busca proteger especialmente a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, garantizando su dignidad y su derecho a decidir sobre su propio cuerpo. La Secretaría de la Mujer de Bogotá instó a las pacientes a reportar cualquier conducta inapropiada —como exámenes sin explicación, sin consentimiento o con fines que no corresponden a la consulta— ante las autoridades de salud y a buscar acompañamiento institucional. La consigna es clara: la transparencia y el respeto no son opcionales en la atención médica, y las mujeres tienen el derecho de exigirlos en cada consulta.












