El Ejército Nacional llegó este jueves 22 de mayo a la zona rural de Silvia, en el nororiente del Cauca, para contener los violentos enfrentamientos que desde hace varios días sostienen las comunidades indígenas Misak y Nasa por una disputa territorial ancestral. El saldo preliminar es de al menos seis muertos y más de un centenar de heridos, según informaron fuentes oficiales y los propios líderes indígenas. El despliegue militar se produjo tras un consejo de seguridad extraordinario en Popayán ordenado por el Ministerio de Defensa, que movilizó 120 soldados, refuerzos de la Policía y aeronaves no tripuladas de la Fuerza Aeroespacial Colombiana para sobrevolar la zona y evitar que el conflicto se intensifique.
Los enfrentamientos más cruentos se registraron en el sector conocido como La Ensillada, donde los Misak y los Nasa se acusan mutuamente de haber iniciado los ataques. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, justificó la intervención de la Fuerza Pública con un objetivo claro: «Hemos desplegado las capacidades de la Fuerza Pública allá, directamente en el terreno, con un único objetivo: proteger la vida». La gobernadora Misak, Liliana Misak, denunció que su comunidad fue atacada con armas y que diez de sus compañeros fueron retenidos: «Nosotros somos víctimas. Ellos llegaron con armas y nos atacaron, hicieron una masacre. Además, secuestraron a diez de nuestros compañeros».
Disputa territorial ancestral y posibles intereses externos
El origen del conflicto se remonta a años de reclamaciones cruzadas por tierras ancestrales. Los Misak afirman haber acudido a mecanismos institucionales, judiciales y mesas de trabajo con el Estado y organismos internacionales para reclamar esos territorios, y sostienen que decisiones recientes sobre resguardos indígenas afectaron áreas del resguardo de Guambía. Por su parte, los Nasa defienden su permanencia y se responsabilizan mutuamente del inicio de las hostilidades. El ministro del Interior, Armando Benedetti, añadió un elemento de preocupación al señalar que hay indicios de participación de grupos armados ilegales y actores políticos externos. Benedetti fue directo: «Su gente, su estructura criminal, estaría detrás de esta situación», refiriéndose a posibles intereses de actores armados ilegales que podrían estar explotando la fractura ancestral entre los dos pueblos.
«Hemos desplegado las capacidades de la Fuerza Pública allá, directamente en el terreno, con un único objetivo: proteger la vida.»
Pedro Sánchez Suárez, ministro de Defensa
Reacción del Gobierno y llamado a la conciliación
El presidente Gustavo Petro convocó para el 25 de mayo una reunión en la Casa de Nariño con autoridades de ambos pueblos en busca de una salida concertada. La Gobernación del Cauca también solicitó la instalación de una mesa de concertación entre Misak y Nasa para abordar las diferencias de fondo. Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Procuraduría pidieron a las partes detener los ataques y priorizar la conciliación. En medio de la violencia, se reportó la muerte de Luis Enrique Tunubalá, reconocido líder indígena del pueblo Misak, lo que ha elevado la tensión en la zona y ha generado nuevas exigencias de justicia por parte de la comunidad.












