Selección Colombia repite polémica de 1994 al ser usada en campaña

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La Selección Colombia se encuentra nuevamente en medio de la tormenta política durante la campaña presidencial de 2026, repitiendo un patrón que ya había dejado amargas lecciones en 1994, cuando los entonces candidatos Ernesto Samper y Andrés Pastrana utilizaron la imagen del equipo en sus anuncios electorales. En esta ocasión, el candidato del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, ha sido visto portando la camiseta tricolor en actos públicos, mientras que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, también ha hecho guiños al combinado nacional. La controversia escaló a los estrados judiciales cuando un ciudadano interpuso una tutela contra De la Espriella, la cual fue inicialmente avalada pero luego retirada por amenazas, según fuentes cercanas al caso.

El uso político de la Selección no es nuevo en el país. En 1994, durante la campaña presidencial que coincidió con el Mundial de Estados Unidos, Ernesto Samper, candidato del Partido Liberal, lanzó comerciales en los que aparecía Carlos “El Pibe” Valderrama, capitán del equipo, promoviendo su candidatura con el número 5, el mismo que llevaba el volante samario en su camiseta. Por su parte, Andrés Pastrana, del Partido Conservador, utilizó imágenes de la histórica goleada 5-0 de Colombia sobre Argentina, ocurrida el 5 de septiembre de 1993 en Buenos Aires, para asociar su campaña con el éxito deportivo. Ambos anuncios se emitieron durante la transmisión del partido Colombia vs. Rumania, el 18 de junio de 1994, que terminó con una dolorosa derrota 3-1 para el equipo nacional.

Un precedente marcado por la tragedia

La derrota ante Rumania transformó esos comerciales en un foco de rechazo nacional. La opinión pública comenzó a popularizar la idea de que la Selección estaba siendo “salada” por el interés político, y el malestar creció cuando Colombia fue eliminada prematuramente del Mundial. Días después, el 2 de julio de 1994, el asesinato del defensor Andrés Escobar, atribuido en parte al ambiente de presión generado por la campaña, elevó las críticas al vínculo entre fútbol y política. La Federación Colombiana de Fútbol, en un comunicado emitido en aquella época, “rechazó ambos episodios, al considerar que el equipo nacional no debe ser convertido en extensión de la contienda ideológica ni de la campaña electoral”. La FIFA, alarmada por estos hechos, incluyó posteriormente en sus estatutos la prohibición de que selecciones y futbolistas exhiban mensajes políticos, religiosos o personales.

«Rechazó ambos [los episodios], al considerar que el equipo nacional no debe ser convertido en extensión de la contienda ideológica ni de la campaña electoral»

Federación Colombiana de Fútbol

En el acto de entrega del pabellón nacional en la base aérea de Catam, Bogotá, el presidente Gustavo Petro realizó declaraciones que sumaron más polémica al ambiente, mientras que su hija Antonella Petro pidió una foto al capitán de la Selección, James Rodríguez, que fue ignorada por el futbolista. La actual crisis deportiva, a solo diez días del debut de Colombia en la Copa Mundial de 2026, revive los fantasmas de hace tres décadas. Mientras los candidatos buscan capitalizar la popularidad del equipo, la afición y los analistas recuerdan que, en el pasado, esa mezcla no solo fracasó en lo deportivo, sino que dejó heridas que tardaron años en cerrar. La historia parece repetirse, con el balón y las urnas como testigos de una polarización que, una vez más, intenta vestirse de tricolor.

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