El senador Enrique Gómez, director del movimiento Salvación Nacional y figura clave en la campaña del presidente electo Abelardo de la Espriella, defendió este miércoles el lema de los “nunca” que caracterizó la propuesta de cambio del nuevo mandatario, en medio de las críticas que han surgido por la contradicción entre ese discurso de renovación y los más de 120 años de presencia ininterrumpida de la familia Gómez en la política colombiana. Durante su participación en el programa de radio La Luciérnaga, de Caracol Radio, Gómez fue interrogado por periodistas sobre cómo se concilia el eslogan de De la Espriella —que pregona no haber estado en el poder, no ser corrupto ni haber conciliado con la violencia— con el hecho de que su propia familia ha ocupado cargos públicos desde finales del siglo XIX, con figuras como Laureano Gómez Castro, quien fue presidente de la República entre 1950 y 1951, y los senadores Enrique Gómez Hurtado y Álvaro Gómez Hurtado, este último asesinado en 1995.
Lejos de eludir la pregunta, el senador reinterpretó el lema para incluir a su estirpe política. Sostuvo que los “nunca” se refieren a quienes no se han entregado a la corrupción, no han abandonado la lucha por el bien común, no han conciliado con los violentos ni han aceptado la violencia de las guerrillas, y no han renunciado a la aplicación de la Constitución y la ley. “Bueno, hombre, de los que ‘nunca’ nos hemos entregado a la corrupción, los que ‘nunca’ hemos abandonado la lucha por el bien común, nunca hemos conciliado con los violentos y con la tolerancia, hasta la violencia, que aquí en muchos escenarios políticos se ha aceptado por parte de las guerrillas, de los que ‘nunca’ hemos creído que el Estado debe renunciar a la aplicación de la Constitución y la ley, sí, de los ‘nunca’”, afirmó textualmente Gómez, en una defensa que buscó desmarcar a su familia de los vicios que el nuevo gobierno promete erradicar.
Un legado de servicio, según Gómez
El senador, quien fue jefe de debate de la campaña de De la Espriella, también mencionó a otros miembros de su familia que han ocupado cargos públicos, como su hermano Miguel, quien será el próximo ministro de Hacienda, y su primo Daniel Mazuera Gómez. Explicó que Miguel optó por la Cámara de Representantes y tuvo una carrera con una hoja de vida importante en distintas entidades del Estado, al igual que su primo. “Yo creo que la vocación de servicio, cuando es algo sincero, auténtico, coherente, se mantiene a pesar de los riesgos y a pesar, obviamente, de agresiones que se puedan padecer”, señaló, en alusión a los peligros que ha enfrentado su familia, particularmente el asesinato de su tío Álvaro Gómez Hurtado.
Precisamente sobre la reapertura de la investigación por el crimen de Álvaro Gómez Hurtado, ocurrida recientemente, Gómez calificó el proceso como “traumático en muchas dimensiones”, y reveló que su tía política, Margarita Escobar, se oponía a la medida por el sufrimiento que le causaba. La investigación, que había sido cerrada, fue reabierta por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Fiscalía, en un caso que aún conmueve a la política colombiana.
La transformación de la campaña y las redes sociales
El senador también se refirió a la ausencia de Abelardo de la Espriella en los debates presidenciales tradicionales, una decisión que generó críticas durante la campaña. Gómez defendió que el debate se ha transformado hacia las redes sociales, donde la evaluación de los candidatos es inmediata. “Yo creo que el debate es un concepto mucho más amplio; hoy el grueso del debate está en las redes sociales, obviamente. Es una transformación de la sociedad significativa, que no se puede ignorar, que abre los espacios de opinión de una forma transformadora para la sociedad, obviamente con costos y excesos, pero también con virtudes”, argumentó. El equipo de campaña de De la Espriella realizó cerca de 480 tarimas en 80 ciudades, según cifras mencionadas por Gómez, lo que a su juicio demuestra un contacto directo con los ciudadanos.
Finalmente, al ser consultado sobre la relación con el uribismo tras la elección del presidente del Congreso, en la que una alianza entre el Pacto Histórico y el partido de la U le dio el triunfo a Honorio Henríquez, desplazando al candidato del gobierno, Alfredo Deluque, Gómez restó importancia a las tensiones. “No solo a los argentinos les cuesta perder, ¿sí? Yo creo que hay unas realidades políticas. Hay un proceso competitivo siempre en democracia. El concepto mismo de la elección, en cualquier democracia, para corporaciones públicas o cargos unipersonales, es de ganar y perder, y esa competencia es sana”, concluyó, en un tono conciliador que busca dejar atrás las diferencias dentro de la coalición que llevó a De la Espriella al poder.











