La senadora Aida Quilcué se reencontró con su familia este 10 de febrero tras ser liberada de una retención por un grupo armado no identificado en el páramo de Guanacas, en el municipio de Inzá, Cauca, específicamente en la vía entre Inzá y Totoró. La legisladora fue interceptada mientras viajaba en una camioneta abandonada en una zona de difícil acceso plagada por la presencia de grupos armados ilegales, y fue hallada sana y salva junto a dos miembros de su esquema de seguridad. El presidente Gustavo Petro atribuyó el hecho a las disidencias de las Farc lideradas por alias Iván Mordisco, en un área marcada por enfrentamientos entre ese grupo, conocido como frente Dagoberto Ramos, y el ELN.
La liberación se logró gracias a una operación conjunta entre la guardia indígena, el Ejército Nacional, la Policía Nacional y el apoyo del brigadier general Hernando Javier Africano López. Quilcué ofreció declaraciones en el Cantón Militar Hilario López, acompañada por el brigadier general, donde relató los detalles del suceso. Videos del reencuentro familiar y del despliegue de las fuerzas fueron difundidos por el Ministerio de Defensa. En la zona, la violencia ha desplazado recientemente a más de dos mil personas, según reportes, y el vocero del CRIC, Eduin Mauricio Capaz Lectamo, destacó la extrema peligrosidad del área por la actividad de estos grupos armados.
Presión institucional y advertencia presidencial
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, enfatizó la firmeza del Gobierno ante estos actos, mientras el presidente Petro advirtió que la retención comprometería la relación con las comunidades indígenas si no se producía la liberación inmediata. La senadora Quilcué confirmó que la intensa presión de estas instituciones fue clave para su salida del lugar.
“No hay tolerancia para quien atente contra la democracia”
Pedro Sánchez, ministro de Defensa
“La presión hizo que saliéramos de ahí”
Aida Quilcué, senadora
Este incidente subraya la persistente inseguridad en regiones como el Cauca, donde la presencia de disidencias y otros grupos armados sigue afectando la movilidad y la vida de líderes sociales y políticos, agravando el desplazamiento forzado y tensionando las dinámicas entre el Estado y las comunidades locales.















