La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) continúa a la espera de una respuesta formal por parte de Autos Italianos de Colombia, luego de que venciera el plazo de diez días hábiles otorgado a la empresa para entregar documentación requerida en el marco de una investigación de oficio por presunta estafa en la venta de vehículos Ferrari. El plazo, que comenzó a correr el pasado 21 de julio, expiró el 30 de julio sin que la compañía, que hasta hace poco operaba como concesionario oficial de la marca italiana en el país, se pronunciara ante los requerimientos de la entidad.
La investigación fue iniciada por la SIC tras conocerse denuncias públicas de varios compradores que aseguran haber pagado anticipos millonarios por automóviles Ferrari que nunca recibieron, luego de que la marca retirara la concesión a Autos Italianos de Colombia. La superintendente Cielo Rusinque explicó que la entidad actuó de oficio para verificar posibles vulneraciones a los derechos del consumidor, incluso sin que existieran demandas o denuncias formales presentadas por los afectados. “Formalmente no tenemos hasta el presente ninguna demanda o denuncia por parte de estas personas que pudieron verse afectadas, que, valga decir, tenemos entendido, son aproximadamente seis personas en todo el país”, señaló Rusinque en declaraciones oficiales.
Investigación por publicidad engañosa e incumplimiento
La SIC busca determinar si Autos Italianos de Colombia incurrió en publicidad engañosa y en el incumplimiento de la entrega de los vehículos comprometidos. La entidad envió requerimientos de información a la matriz de la empresa que funcionaba en Colombia, con el objetivo de establecer las eventuales responsabilidades en materia de protección al consumidor. “Nosotros enviamos requerimientos a la matriz que estaba funcionando en Colombia para poder establecer las eventuales responsabilidades en cuanto a la protección de los derechos del consumidor”, afirmó la superintendente. Rusinque subrayó que el deber de la SIC, incluso en casos de oficio, es velar porque los derechos de los consumidores sean respetados y que los agentes del comercio, independientemente de su tamaño o carácter transnacional, cumplan estrictamente el régimen legal colombiano.
Uno de los casos más representativos es el de Antonio Mendivil, comprador que entregó un anticipo de 30.000 dólares por un Ferrari modelo 849 Testa Rosa, cuyo valor total supera los 825.000 dólares, equivalentes a unos 3.000 millones de pesos colombianos. Mendivil relató que el contrato firmado con la empresa exigía dejar el dinero en manos del concesionario local durante meses, sin garantías efectivas de que los fondos llegarían a la fábrica. “Hicimos el anticipo de 30.000 dólares… Nos quedamos con que los 30.000 dólares míos nunca llegaron a Ferrari, se quedaron en Colombia, en esta empresa que se llama Autos Italianos”, denunció el afectado. Mendivil también cuestionó la responsabilidad de la casa matriz italiana, señalando que “si Ferrari entrega la concesión a un agente en Colombia, el responsable debería ser directamente la fábrica porque ellos los están representando”.
“Nuestro deber, incluso en este caso de oficio, es velar porque los derechos de los consumidores, más allá del sector poblacional que corresponda, sean respetados y que los diferentes agentes del comercio, independientemente de que sean transnacionales o de la importancia que tengan, cumplan estrictamente el régimen legal que existe en Colombia en materia de protección a los derechos del consumidor”.
Cielo Rusinque, superintendente de la SIC
Dueños de Ferrari, sin servicio posventa ni garantía
El problema no afecta solo a quienes no recibieron sus vehículos, sino también a los propietarios actuales de Ferrari en Colombia, que tras el cierre del concesionario han perdido el acceso al servicio posventa y a las garantías. Mendivil, quien ya posee un Ferrari, explicó las dificultades que enfrentan: “Estos carros son muy costosos y el mantenimiento de estos carros es costoso y en este momento estamos sin la postventa, sin la garantía… parar un carro de eso, el solo seguro contra terceros vale 80 o 90 millones de pesos. Entonces, un carro parado sin poderlo usar”. La situación deja a los coleccionistas colombianos en un limbo, con vehículos de alto valor que no pueden ser utilizados ni mantenidos adecuadamente.
Por su parte, Sergio de la Vega, empresario mexicano y exdueño de Autos Italianos de Colombia, se pronunció a través de Caracol Radio asegurando que su empresa Italian Motors Holding ya no es accionista ni controla la compañía. De la Vega señaló que cada caso tiene circunstancias distintas y que existen acuerdos de confidencialidad que deben respetarse, por lo que consideró que “un foro público no es el lugar adecuado para discutir o resolver expedientes individuales”. La SIC, mientras tanto, continúa con la investigación y advierte que seguirá actuando para proteger los derechos de los consumidores, sin importar el poder económico o la relevancia de las empresas involucradas.












