Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, un empresario arrocero de 46 años, y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, empleado de Flexo Spring S.A.S., fueron asesinados a balazos por sicarios el pasado 11 de febrero alrededor de las 4:00 de la tarde, justo a la salida de un gimnasio exclusivo en el norte de Bogotá. Los atacantes se acercaron sigilosamente, con uno de ellos vestido de traje y corbata, y dispararon varias veces contra el tórax y el cuello de las víctimas, en un hecho que ha conmocionado a los círculos empresariales del país.
Aponte Fonnegra, quien fungía como gerente general de Ecsi S.A.S., una compañía dedicada a la producción de plásticos fundada en 1993 con presencia en Atlántico, Cauca, Antioquia y Bogotá, mantenía participaciones accionarias en varias firmas del sector. Poseía el 2,5 por ciento de Ecsi S.A.S., 446.250 acciones en Agroindustrial Molino Sonora A.P. S.A.S., dedicada a la molinería de arroz, el 1,62 por ciento en Flexo Spring S.A.S., también de plásticos, 146 acciones en Inversiones Aga S.A., enfocada en plásticos y metálicos desde 1998 en Cauca, y 2.247 títulos en Incoltapas S.A., dedicada a plástico y metal desde 1972.
Perfil de una vida empresarial y religiosa
Más allá de sus negocios, Aponte Fonnegra era un miembro principal de la Fundación Gustavo Aponte Rojas y servía como ministro de la comunión en la iglesia La Inmaculada, donde precisamente había participado en su primer servicio el mismo día del atentado. Familiares lo describen como un hombre de profunda integridad y compromiso empresarial, sin reportes previos de amenazas. En el contexto familiar, destaca el secuestro de Gustavo Aponte Rojas en 1994 a manos de disidencias de las Farc en Girardot-Agua de Dios, un antecedente que añade sombras al caso.
«En estas primeras horas del crimen no podemos descartar ninguna hipótesis. Por eso, estamos chequeando los movimientos recientes del empresario, reuniones y hasta las empresas en las que figuraba»
Uno de los investigadores, al diario El Tiempo
Las autoridades mantienen todas las hipótesis abiertas en la investigación, recopilando pruebas forenses, videos de cámaras de seguridad y reforzando operativos en la zona. Mientras tanto, el norte de Bogotá se mantiene en alerta por este doble homicidio que apunta a posibles nexos empresariales o ajustes de cuentas, dejando en luto a una familia y al sector arrocelo y plástico del país.















