La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, celebrada el 31 de mayo, dejó un panorama de alta tensión y redefinió las reglas del juego político. El candidato de derecha Abelardo de la Espriella se alzó como el más votado con un 44% de los sufragios, seguido de cerca por el oficialista Iván Cepeda, quien alcanzó el 41%. Sin embargo, la esperada victoria en primera vuelta para el bloque conservador se diluyó debido a la división interna, representada por la candidatura de Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, que obtuvo un 7% de los votos. La falta de consenso entre ambas facciones forzó la realización de un balotaje el próximo 21 de junio, donde De la Espriella buscará capitalizar el apoyo de los votantes de Valencia para hacer frente a Cepeda.
La campaña estuvo marcada por un fortalecimiento general de la derecha en la opinión pública, pero la estrategia de Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, intentó acercarse al centro político mientras que De la Espriella mantuvo una postura conservadora tradicional. Según el analista Juan Cárdenas, profesor asociado e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana, el resultado de Valencia obedeció a varios factores, entre ellos «un voto vergonzante de quienes no querían admitir públicamente su voto por Abelardo», así como el ascenso de De la Espriella en las últimas semanas, que «aceleró una decisión que se iba a dar en segunda vuelta para muchos y decidieron darla en primera». Cárdenas añadió que «cuando se dieron cuenta de su error ya fue demasiado tarde», en referencia a los errores estratégicos de la candidata uribista.
La lealtad al expresidente Uribe en defender la aspiración de Valencia es considerada por varios analistas como la gran derrota de la contienda electoral. Mientras tanto, Sergio Fajardo, quien obtuvo un 4% de los sufragios, se perfila como un posible aliado para Cepeda en la segunda vuelta, buscando sumar apoyos de centro que podrían ser decisivos en un escenario de alta polarización. Omar Orostegui, profesor del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de la Sabana, afirmó que “está claro que la derecha colombiana se ha venido fortaleciendo”, aunque advirtió que “afirmar que, de haberse unido alrededor de Abelardo y Paloma, habrían ganado en primera vuelta resulta difícil de sostener. En política intervienen factores emocionales, discursivos y narrativos que impiden asumir que la suma de apoyos produce necesariamente el mismo resultado electoral”.
«Además, es claro que vamos hacia una segunda vuelta en un escenario de alta polarización, en el que la derecha parece tener una ventaja relativa mayor frente a la izquierda».
Ómar Orostegui, profesor del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de la Sabana
Para la segunda vuelta, el panorama es incierto pero definido por la fragmentación. De la Espriella necesitará negociar el respaldo de los seguidores de Valencia, quienes representan el 7% que pudo haber sido determinante para un triunfo en primera vuelta. Por su parte, Iván Cepeda buscará capitalizar el descontento con la derecha y sumar el 4% de Fajardo, en un escenario donde la polarización entre el oficialismo y la oposición se intensifica. La fecha del 21 de junio definirá si la derecha logra consolidarse o si el oficialismo retiene el poder en Colombia.












