El sindicato Analtraseg, que agrupa a trabajadores de la Unidad Nacional de Protección (UNP), hizo un llamado urgente a una reestructuración profunda de la entidad de cara a la llegada del nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella, a quien consideran la última oportunidad para corregir lo que califican como la peor administración en la historia del organismo. Giovanni Gallo, presidente del sindicato, señaló directamente al actual director de la UNP, Augusto Rodríguez, exintegrante del M-19, como responsable de un deterioro institucional marcado por el aumento de la burocracia y la creación de cargos directivos innecesarios.
En un diálogo con Infobae Colombia, Gallo denunció que bajo la administración de Rodríguez la entidad se ha desviado de su misión fundamental de protección. «Las entidades son entes ficticios, como dice la ley, ellas no tienen pensamiento propio. Las que la dirigen son las que la vuelven una entidad buena o mala. Esta ha sido la peor administración que hemos tenido», afirmó el líder sindical. Según Gallo, la UNP ha sido utilizada para crear «misionalidades ficticias» que benefician a personas cercanas a la dirección, en detrimento de quienes realmente requieren protección.
Presiones y esquemas asignados a dedo
Uno de los puntos centrales de la denuncia de Analtraseg es la presión que enfrentan los evaluadores de riesgo, contratados bajo la modalidad de Unidades de Planeación y Seguridad (UPS). Gallo explicó que estos profesionales están sometidos a una sobrecarga laboral y a la exigencia de producir informes mensuales sin la colaboración plena de entidades como la Fiscalía o la inteligencia estatal. La consecuencia directa, según el sindicato, es la asignación de esquemas de seguridad sin una necesidad real, basados únicamente en intereses particulares. «Muchos esquemas son puestos sin necesidad de que la persona lo necesite, sino por la presión que ejercen sobre el evaluador para que dé resultado y pueda recibir su salario. Esto da para crear situaciones anómalas o no tan ciertas de seguridad de la persona», sostuvo Gallo.
«Si no cumple la orden de un directivo de acreditarle o dar positivo dentro de la matriz a un personaje para que le asignen un esquema de seguridad, a esta persona simplemente la van a echar»
Giovanni Gallo, presidente de Analtraseg
La situación se agrava con la contratación de escoltas sin la preparación adecuada. «La unidad refiere muchos escoltas sin preparación, sin tener la experiencia», denunció Gallo, quien propuso que los cursos para escoltas tercerizados sean híbridos, combinando la formación del Estado con la del sector privado, con un enfoque en la protección de dignatarios. Además, el sindicato plantea que el personal antiguo y experimentado sea reubicado en los nuevos esquemas, en lugar de ser desplazado por personal sin trayectoria.
Otro de los aspectos que generan preocupación en Analtraseg es la proliferación de direcciones y subdirecciones que, según Gallo, son «totalmente inventadas». Esta estructura burocrática se suma a la falta de actualización y cobro de convenios interinstitucionales con entidades como la JEP, el Congreso, gobernaciones y alcaldías. «Esto hay que recuperarlo, hay que lograr que estos dineros entren a las arcas de la UNP y de esta forma fortalecer la parte económica de ella», afirmó Gallo, alertando sobre un posible detrimento patrimonial. El sindicato espera que el presidente electo Abelardo de la Espriella asuma el reto de corregir estas prácticas y devolverle a la UNP su capacidad de protección real, advirtiendo que la continuidad de la actual administración significaría perpetuar un modelo que ha fallado a los colombianos que más lo necesitan.












