Los siniestros de tránsito se convirtieron en la principal causa de muerte violenta entre las mujeres en Colombia, superando a homicidios, suicidios y otras muertes accidentales, según un análisis de la Iniciativa Global de Bloomberg para la Seguridad Vial (Bigrs). El estudio, que abarca el periodo de enero a abril de 2026, revela un incremento sostenido de la siniestralidad vial y evidencia que las mujeres fallecen mayoritariamente en roles pasivos, como peatones o pasajeras, mientras que los hombres mueren principalmente como conductores. Hernán Ortiz, coordinador de Vigilancia de Datos de Bigrs, explicó que esta brecha obedece a patrones de movilidad diferenciados: las mujeres realizan mayoritariamente los llamados «viajes de cuidado», lo que las expone a un mayor riesgo en entornos donde no toman decisiones de riesgo, a diferencia de los hombres, que como conductores suelen asumir comportamientos más arriesgados.
Entre enero y abril de 2026 se registraron 3.019 muertes por accidentes de tránsito en Colombia, un aumento del 19,4% frente al mismo periodo de 2025. De esas víctimas, el 80,7% fueron hombres y el 19,3% mujeres. Sin embargo, el impacto en la población femenina es desproporcionado: por cada muerte violenta de una mujer hay 6,2 muertes violentas de hombres, pero en siniestros viales la proporción se reduce a 4,7 hombres por cada mujer. Esto significa que la proporción de muertes violentas asociadas a siniestros viales en mujeres es 1,3 veces mayor que en hombres. Las regiones más afectadas son Antioquia, con 378 víctimas fatales; Valle del Cauca, 328; Bogotá, 230; Cundinamarca, 215; Santander, 158, y Meta, 133.
Mujeres, víctimas en roles pasivos
Ocho de cada diez mujeres fallecidas en siniestros viales mueren como peatona o pasajera, mientras que siete de cada diez hombres mueren como conductores. Esta diferencia, según Ortiz, responde a los tipos de movilidad de cada población: las mujeres realizan mayoritariamente viajes de cuidado, lo que aumenta el riesgo de fatalidad en roles donde no toman decisiones de riesgo. «La movilidad del cuidado exige infraestructura segura, reducción de velocidad y comunicación efectiva para proteger a quienes más lo necesitan», afirmó el coordinador. En contraste, los hombres, como conductores, suelen asumir comportamientos más arriesgados.
«Ocho de cada 10 mujeres fallecidas en siniestros viales mueren en roles pasivos, como peatona o pasajera, mientras que siete de cada 10 hombres mueren como conductores. Esto responde a los tipos de movilidad de cada población: las mujeres, mayoritariamente, realizan viajes de cuidado, lo que aumenta el riesgo de fatalidad en roles donde no toman decisiones de riesgo, a diferencia de los hombres que, como conductores, suelen asumir comportamientos más arriesgados».
Hernán Ortiz, Coordinador de Vigilancia de Datos de Bigrs
El análisis también muestra que el 65,7% de las muertes corresponden a motociclistas, y que el 43,8% de los decesos ocurren en adultos de 29 a 59 años, seguidos por jóvenes de 18 a 28 años (29,4%). En cuanto a los días de mayor siniestralidad, el 22,9% de los accidentes mortales se concentran los domingos, coincidiendo con mayores desplazamientos y actividades recreativas. Las causas identificadas incluyen exceso de velocidad (12,55%), estado de embriaguez (1,16%) y malas condiciones de la vía (0,63%), aunque en el 75,46% de los casos no se pudo determinar la causa específica.
Medidas urgentes con enfoque de género
Bigrs recomienda una gestión integral de la velocidad como principal medida para reducir la fatalidad vial. Ortiz enfatizó que las estrategias deben centrarse en infraestructuras que impidan exceder los límites de velocidad, controles efectivos como la fotodetección y campañas de comunicación dirigidas a los tomadores de riesgo, que suelen ser hombres conductores. «Las medidas para reducir la mortalidad de usuarios vulnerables impactan de manera prioritaria en mujeres, porque ellas están más expuestas a roles pasivos y a caminar más en entornos inseguros. La infraestructura que reduce la velocidad y prioriza el espacio peatonal salva vidas», afirmó.
«Cuidar a los peatones y peatonas no es cuestión de género, sino de proteger a los más vulnerables. Si reducimos el exceso de velocidad y tomamos decisiones basadas en datos, salvaremos vidas, especialmente de mujeres que hoy son las principales víctimas de la siniestralidad vial en el país».
Hernán Ortiz, Coordinador de Vigilancia de Datos de Bigrs
El informe también cita experiencias internacionales exitosas, como la peatonalización en Suecia y España, y la reducción de la velocidad máxima a 30 km/h en zonas urbanas. Entre las medidas propuestas destacan resaltos parabólicos, señalización efectiva, fotodetección e infraestructura con enfoque de género. La Agencia Nacional de Seguridad Vial (Ansv) es la entidad con la que Bigrs ha trabajado para producir estos datos, que buscan orientar políticas públicas que respondan a las necesidades específicas de las mujeres en el sistema de movilidad. El informe señala la urgencia de acciones integrales para detener el aumento de la siniestralidad vial y proteger a quienes más lo necesitan.












