Un temblor de magnitud 3.7 se registró en la municipalidad de Los Santos, en el departamento de Santander, según datos preliminares del Servicio Geológico Colombiano que podrían estar sujetos a cambios. El sismo ocurrió el 26 de enero a las 04:19 hora local, con epicentro en las coordenadas 6.857045174 de latitud y -73.16043854 de longitud, a una profundidad de 145 kilómetros.
Este evento forma parte de la actividad sísmica habitual en Colombia, un país de alto riesgo debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, zona de subducción de las placas Nazca-Sudamericana y Sudamericana-Caribe. Los departamentos más afectados por temblores son Nariño, Chocó, Caldas y Santander, con Los Santos destacándose como la segunda zona más sísmica del mundo.
El Cinturón de Fuego y su impacto global
El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 75 por ciento de los volcanes mundiales y el 80 por ciento de los temblores más fuertes del planeta, extendiéndose por el oeste de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, Canadá, las Islas Aleutianas, las costas e islas de Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Malasia, Timor Oriental, Brunéi, Singapur, Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón, Tonga, Tuvalu y Nueva Zelanda. En Colombia, la intensidad de los sismos se mide con la Escala Macrosísmica Europea EMS-98, que va desde el nivel 2, apenas sentido, hasta más de 7, con daño severo.
Sismos históricos que marcan la memoria nacional
La historia sísmica del país incluye eventos devastadores como el de Ecuador-Colombia en 1868, de magnitud entre 6.3 y 6.7, que dejó alrededor de 70.000 víctimas; el de Cúcuta en 1875, de 7.5 a 8.5, con 461 cuerpos reportados en Colombia y el surgimiento de aguas termales; el de 1906, de 8.8, que causó 1.500 muertes por tsunami en Tumaco; el de Páez en 1994, de 6.4, con cerca de 800 fallecidos; y el del Eje Cafetero en 1999, de 6.2, que superó las 1.000 muertes, dejó 4.000 heridos, unos 500 desaparecidos, destruyó 8.000 fincas cafeteras y 13.000 estructuras.
El Servicio Geológico Colombiano monitorea estos fenómenos para alertar a la población, mientras que fuentes como Infobae y el periodista Jovani Pérez aportan contexto general sobre la actividad tectónica en la región. Autoridades recomiendan mantener la calma y seguir protocolos de prevención ante la posibilidad de réplicas.















