Solo 4 de cada 10 empresas en Bogotá contratarán en el segundo semestre

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La incertidumbre económica y la desaceleración de la actividad empresarial han llevado a que solo 4 de cada 10 empresas en Bogotá y la región planeen contratar nuevo personal durante el segundo semestre de 2024. Así lo revela la cuarta Encuesta de mercado laboral ‘Presente y futuro del trabajo en Bogotá Región’, elaborada por Invamer y presentada por ProBogotá Región en julio de este año. El estudio evidencia una marcada desaceleración en las expectativas de contratación en comparación con mediciones anteriores, reflejando el impacto directo de la coyuntura económica en el empleo formal de la capital y Cundinamarca.

María Carolina Castillo, presidenta de ProBogotá Región, explicó que la principal razón detrás de esta tendencia es la falta de crecimiento en las ventas y la actividad empresarial. «Hoy los empresarios no están contratando porque no tienen más negocios. No están ampliando sus nóminas porque las empresas no están expandiendo su actividad y porque no están vendiendo más. Ese es el principal factor que está explicando la desaceleración en la generación de empleo», señaló la dirigente.

La encuesta también revela cambios significativos en las modalidades de contratación. El contrato a término indefinido, antes la figura predominante, cayó del 52% al 42%. En contraste, aumentaron las modalidades más flexibles: el contrato a término fijo subió del 20% al 24%, el contrato por obra o labor pasó del 12% al 20%, y el de prestación de servicios escaló del 13% al 14%. Esta tendencia refleja una estrategia empresarial para adaptarse a la incertidumbre, priorizando opciones que ofrecen mayor flexibilidad y menores compromisos a largo plazo.

Alta rotación y falta de permanencia

Uno de los datos más llamativos del estudio es la alta rotación laboral: el 59% de los trabajadores lleva menos de dos años en su empleo actual, cifra que asciende al 78% entre los jóvenes de 18 a 28 años. Solo el 19% de los empleados permanece en la misma empresa por más de cinco años, lo que evidencia cambios estructurales en la estabilidad laboral y una creciente precariedad en las relaciones contractuales.

En cuanto a las causas de los recortes de personal registrados en los últimos seis meses, el 73% de las empresas señaló la situación económica del país como el principal factor. Le siguen las finanzas de la empresa (55%), la necesidad de reducir costos (52%), los cambios en el modelo de negocio (18%, frente al 13% de 2023) y, por primera vez, la incorporación de nuevas tecnologías (2%). Este último dato, aunque incipiente, marca un punto de inflexión en la relación entre automatización y empleo.

«Lo que estamos viendo es una economía muy frenada y muy fría, donde las empresas están buscando mantenerse, pero no crecer. Como el consumo no aumenta, pero los gastos sí, muchas compañías han tenido que concentrarse en reducir costos y eso hace que las decisiones de contratar nuevo personal se aplacen o, incluso, que se busquen alternativas como la automatización antes de ampliar las nóminas»

Germán Párraga, vicepresidente de la junta directiva de Acopi Bogotá-Cundinamarca.

Germán Párraga, quien también es empresario pyme, agregó que los mayores costos laborales están llevando a las compañías a reorganizar horarios y optimizar el trabajo para evitar nuevas contrataciones, buscando no trasladar esos costos a los precios finales y no perder competitividad frente a la informalidad. Frente a este panorama, el 45% de las empresas opta por capacitar a sus empleados actuales, una estrategia similar a la registrada en 2023.

Otro hallazgo relevante es que el 57% de las empresas consultadas, en su mayoría pequeñas y medianas, no cuenta con un departamento de recursos humanos. El principal mecanismo para cubrir vacantes sigue siendo la recomendación de otros empleados, lo que refuerza la informalidad en los procesos de selección. El estudio, que ya va por su cuarta edición, consolida una tendencia de cautela que se había insinuado en la medición anterior y que ahora se confirma: las empresas evitan nuevas contrataciones formales, optan por figuras más flexibles y, en algunos casos, empiezan a mirar hacia la automatización, afectando especialmente la estabilidad laboral de los jóvenes.

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