Dos reconocidas activistas y figuras del progresismo colombiano, la politóloga y docente universitaria Karol Solís Menco y la periodista y creadora de contenido Laura Camila Vargas, hicieron un llamado público a los sectores progresistas del país para que exijan una investigación rápida, independiente y sin sesgos sobre la denuncia presentada por la excontratista Deicy Jiménez contra el expresidente Gustavo Petro. En un análisis difundido a través de redes sociales, ambas coincidieron en que la reacción ante este caso no debe caer ni en una defensa automática del dirigente, ni en una desviación de otros debates públicos relevantes. Solís difundió un video el 5 de noviembre de 2026, y posteriormente tanto ella como Vargas ampliaron su postura en Instagram y otras plataformas, en los días siguientes a la publicación del video íntimo por parte de Jiménez, quien denunció ante la Corte Suprema de Justicia haber recibido contratos estatales a cambio de favores sexuales.
La denuncia de Jiménez, que incluye la difusión de un video de carácter íntimo, ha desencadenado actuaciones de la Fiscalía y la Procuraduría. Mientras la Fiscalía citó a la excontratista para ampliar su declaración y ordenó la extracción forense de su teléfono celular, la Procuraduría abrió una indagación previa contra funcionarios por determinar del Congreso, el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), el Ministerio del Interior y las superintendencias de Vigilancia y Salud. En este contexto, Solís Menco fue enfática al señalar que el núcleo de la acusación no debe desviarse. “La denuncia es otra. Deicy Jiménez dice que recibió contratos estatales a cambio de favores sexuales. Eso es lo que tiene que resolver la justicia con base en las pruebas”, afirmó la politóloga, marcando distancia de quienes reducen el caso a un escándalo moral o a una simple relación privada.
De acuerdo con la base de contratación pública, a Deicy Jiménez se le asocian diez contratos: siete con el Senado de la República, dos con el Ministerio del Interior y uno con la Superintendencia de Vigilancia. Para Solís Menco, la existencia de una relación íntima no invalida automáticamente la necesidad de examinar la ruta contractual y las posibles asimetrías de poder. “Si un presidente o un congresista aprovecha las necesidades económicas de una mujer o su condición de clase social para obtener favores sexuales, está explotando justamente la vulnerabilidad que un proyecto progresista dice combatir”, advirtió, subrayando que la adultez de una mujer no elimina la obligación de analizar posibles prácticas de explotación. Además, mencionó la posibilidad de que se trate de una práctica repetida con otras mujeres, lo que, de confirmarse, agravaría la situación.
Por su parte, Laura Camila Vargas fue igualmente contundente al pedir a quienes se identifican con el feminismo y la izquierda que no actúen con un reflejo de defensa cerrada. “No metan las manos al fuego por ningún hombre, menos si son de izquierda y mucho menos si son feministas”, sentenció la periodista, quien también alertó sobre la tentación de usar el caso como una cortina de humo para desviar la atención de otros temas. “Una denuncia puede ser verdadera y al mismo tiempo ser utilizada políticamente como una cortina de humo”, explicó, pidiendo no desplazar debates urgentes como la reforma tributaria, el origen de los recursos para campañas políticas o las alertas sobre grupos armados, pero sin silenciar los señalamientos contra Petro. Vargas insistió en que el verdadero problema no es la cercanía personal, sino si esa cercanía “terminó convertida en recomendaciones, accesos o contratos pagados con los recursos del Estado”.
Ambas activistas coincidieron en que el video difundido por Jiménez muestra un momento íntimo que respaldaría la existencia de una relación, pero que por sí solo no demuestra que hubiera contratos a cambio de favores sexuales. En ese sentido, el abogado defensor de Petro, Alejandro Carranza, ha señalado que la autenticidad, origen, fecha y contexto del video deben determinarse mediante peritajes, y que una eventual autenticación no demostraría por sí sola contratos o decisiones administrativas irregulares. El expresidente, por su parte, ha rechazado haber utilizado contratos estatales para obtener favores sexuales y ha pedido que se realicen peritajes al material audiovisual.
“Ni ingenuidad ni absolución”
Karol Solís Menco, politóloga y docente universitaria
Para Solís Menco, uno de los principios mínimos compartidos dentro del progresismo debe ser no encubrir ningún abuso de poder contra las mujeres, provenga de quien provenga. “Petro no es incuestionable y tampoco puede seguir siendo nuestro único referente”, agregó Laura Camila Vargas, cerrando un llamado que busca poner el foco en la investigación judicial y en la necesidad de aplicar una perspectiva de género y clase que permita examinar las relaciones de poder en la contratación pública. El caso sigue en manos de la Corte Suprema, mientras la opinión pública y los sectores políticos observan con atención los próximos pasos de la justicia.









