La Superintendencia Financiera de Colombia sancionó a Credicorp Capital Fiduciaria por el fracaso del proyecto inmobiliario FAI MIZU, estableciendo que las fiduciarias deben responder con su propio patrimonio si se prueba un incumplimiento de sus deberes de control y vigilancia. La autoridad determinó que la sociedad fiduciaria no implementó las verificaciones necesarias sobre los desembolsos y realizó pagos sin respaldo, lo que constituyó conductas culposas que afectaron a numerosos inversionistas que nunca recibieron sus viviendas.
La decisión de la Superintendencia Financiera subraya que la fiduciaria no es responsable automáticamente ante cualquier paralización de obras, sino solo cuando se demuestre una extralimitación de funciones o un incumplimiento de sus obligaciones profesionales. En este caso, se identificaron fallas graves en los mecanismos de control durante la gestión del fideicomiso FAI MIZU, lo que llevó a la autoridad a ordenar que la entidad indemnice a los compradores perjudicados, usando sus propios bienes si es necesario.
Un precedente para el sector fiduciario
El proyecto FAI MIZU se paralizó dejando a decenas de compradores sin sus inmuebles, lo que llevó el caso a la vía judicial y, finalmente, al pronunciamiento de la Superintendencia. La entidad enfatizó que la relación de confianza entre las fiduciarias y los fideicomisos exige un cumplimiento riguroso de los deberes de vigilancia y control, y que no basta con seguir instrucciones sin ejercer una supervisión efectiva de los recursos.
«Claro queda, que la sociedad fiduciaria no contaba o no realizó los debidos mecanismos de control de los dineros recibidos por el fideicomiso»
Superintendencia Financiera de Colombia
Este fallo sienta un importante precedente para el sector, pues aclara que las fiduciarias no pueden excusarse en que actuaron siguiendo órdenes si ello implicó tolerar irregularidades o descuidar sus obligaciones de control. La decisión advierte que, si la fiduciaria no cumple con sus deberes o tolera irregularidades, tendrá que responder ante los perjudicados y afrontar las sanciones legales utilizando su propio patrimonio.
Para los compradores afectados por el proyecto FAI MIZU, la sanción abre la puerta a reclamar indemnizaciones si logran demostrar que Credicorp Capital Fiduciaria incumplió sus deberes de control y vigilancia. Aunque el fallo no detalla cifras exactas de indemnización ni el número total de damnificados, la decisión de la Superintendencia obliga a las fiduciarias en general a fortalecer sus controles internos y operar bajo un mayor escrutinio para evitar casos similares en el futuro.












