Superfinanciera fija tasa de usura en 28,17% para mayo de 2026

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La Superintendencia Financiera de Colombia anunció la fijación de la tasa de usura en 28,17% efectivo anual para el mes de mayo de 2026, lo que representa un incremento de 1,41 puntos porcentuales en comparación con el 26,76% vigente en abril de ese año. Esta tasa, que actúa como el límite máximo legal para los intereses que pueden cobrar bancos y particulares en créditos y préstamos, se calcula multiplicando por 1,5 el interés bancario corriente, impulsada por el reciente encarecimiento de este indicador en el país.

El ajuste impacta directamente en los costos de los préstamos y tarjetas de crédito, un segmento que beneficia a más de 8,5 millones de colombianos, cuyas tasas actuales oscilan entre el 18,37% y el 26,67% efectivo anual. En un contexto de desaceleración económica, las ventas de los comerciantes en febrero de 2026 fueron iguales o inferiores al mismo período de 2025 en el 65% de los casos, lo que ha llevado a muchas empresas a explorar alternativas como la financiación directa para sostener su actividad comercial y evitar depender exclusivamente de las tarjetas, cuyos costos se elevan con cada subida de la tasa de usura.

Comercios impulsan su propia financiación ante el encarecimiento del crédito

Empresas de diversos sectores, como TuBoleta en entretenimiento, Amoblando Pullman en hogar, Celucambio y Refurbi en tecnología, Dentix en salud, y Mediarte y Motai en consumo cotidiano, han implementado líneas de financiación propia, algunas incluso con cuotas a tasa cero. Esta modalidad permite aumentar las ventas hasta en un 25% y elevar el ticket promedio en cerca del 50%, al asumir la originación, gestión de cartera y cobro mediante infraestructura tecnológica, mientras el comercio retiene control sobre tasas, plazos y condiciones. Además, el 65% de los colombianos permanece excluido del crédito formal, un panorama agravado por comisiones de tarjetas de crédito que en América Latina superan el 1% del PIB, frente al 0,4% en Asia y 0,2% en Europa, lo que obliga a las entidades financieras a ajustar sus productos para evitar sanciones por superar la tasa de usura.

«El crédito se ha venido encareciendo, lo que eleva ese promedio y, al multiplicarlo por 1,5, se traduce en un incremento de la tasa de usura en los últimos meses.»

Camilo Pérez, jefe de Investigación Económica del Banco de Bogotá

«Cada punto que sube la tasa de política monetaria es un punto que encarece el crédito con tarjeta y que frena el consumo. La diferencia de este momento es que los comercios ya no tienen que esperar a que el ciclo cambie para sostener sus ventas. Abrir una línea de financiación propia deja de ser un proyecto lejano y se convierte en una decisión que se toma ahora.»

Daniel Garzón, director ejecutivo de Creditop

Expertos coinciden en la necesidad de cautela entre los hogares, que deben moderar su endeudamiento ante la subida sostenida de tasas, alineándose con los objetivos del Banco de la República para controlar la demanda y las presiones inflacionarias. En este escenario, surge la propuesta de Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, de reestructurar o eliminar la tasa de usura como medida para combatir prácticas informales como el «gota a gota», mientras los comercios ganan margen de maniobra comercial en un entorno donde las tarjetas de crédito pierden atractivo.

«Un comercio no necesita convertirse en banco para habilitar su propia financiación. La infraestructura tecnológica asume la originación, la gestión de cartera y el cobro, mientras el comercio conserva control sobre tasas, plazos y condiciones. Lo que estamos observando es que los comercios que activan esta modalidad logran cerrar ventas que antes se perdían en caja y recuperan margen de maniobra comercial en un momento donde la tarjeta de crédito se encarece.»

Daniel Garzón, director ejecutivo de Creditop

«En la medida en que las tasas siguen subiendo, los hogares deben ser más cautelosos al endeudarse, en línea con el objetivo del banco central de moderar la demanda y aliviar las presiones sobre los precios.»

Camilo Pérez, jefe de Investigación Económica del Banco de Bogotá

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