El municipio de Tarso, en el suroeste de Antioquia, registró apenas 14 nacimientos durante el año 2025, convirtiéndose en la localidad con la cifra más baja del departamento. Esta alarmante estadística, sumada a una migración neta negativa, agrava el declive demográfico de esta población de la provincia del Cartama, conocida como «el Balcón del Cauca», y pone en serias dudas su sostenibilidad a futuro. Los datos, consolidados por la Gobernación de Antioquia, la Fundación Ecsim, el Dane y el programa Antioquia Cómo Vamos, revelan una tendencia que se ha acelerado de manera preocupante desde el año 2022.
La caída en la natalidad en Tarso es drástica si se observa la serie histórica reciente. Mientras que en 2022 se reportaron 45 nacimientos, la cifra descendió a 34 en 2023, luego a 22 en 2024 y finalmente a los 14 registrados el año pasado. Esta dinámica coincide con un cambio en el flujo migratorio: la inmigración neta pasó de un positivo 13,2 por ciento en 2019 a un negativo 4,4 por ciento en 2021, lo que indica una salida neta de habitantes. La tasa bruta de natalidad, que en 2021 se calculaba en 15,7 por cada mil habitantes, se desplomó al 2,8 por ciento en el mismo año, evidenciando una crisis demográfica que combina la baja fertilidad con el abandono del territorio.
Un fenómeno que trasciende lo local
La situación de Tarso, si bien es extrema, no es un caso aislado en el contexto antioqueño y nacional. Según el más reciente informe de Antioquia Cómo Vamos, los nacimientos en todo el departamento cayeron un 43 por ciento entre 2008 y 2024. A nivel departamental, se pasó de 74.757 nacimientos en 2013 a 52.649 en 2024, con una reducción en la tasa del 38 por ciento en términos absolutos, y un descenso del 4,8 por ciento en la tasa por cada mil habitantes, según el Dane. Esta realidad contrasta con subregiones como el Bajo Cauca, Urabá, Nordeste y Magdalena Medio, que aún mantienen una natalidad relativamente más alta.
En el orden nacional, la tendencia es igual de crítica. Colombia registró 433.678 nacimientos en 2025, lo que representa 20.223 menos que el año anterior y marca la primera vez que la cifra anual se sitúa por debajo del medio millón. La caída acumulada en 2024 fue del 12 por ciento, un reflejo de un cambio estructural en la dinámica poblacional del país que se acentuó a partir de la pandemia de 2020. La combinación de baja natalidad y emigración no solo reduce la población total, sino que acelera el envejecimiento, un fenómeno que en municipios pequeños como Tarso adquiere dimensiones especialmente graves para su viabilidad económica y social.












