En una revelación que pocos esperaban, el delantero del Deportivo Cali, Stiven ‘Tití’ Rodríguez, confesó que antes de convertirse en figura del fútbol colombiano se pintó la cara y se puso una peluca para trabajar como payaso en actos escolares y funciones barriales. El atacante, nacido el 13 de octubre de 1998, contó en el pódcast colombiano Un Break que durante su infancia en el barrio Castilla, en Medellín, pidió un espacio en los shows que montaba un compañero del colegio María Montessori, un niño llamado Tomás cuya familia se dedicaba al circo y viajaba por el país con carpas y espectáculos. Así nació el payaso ‘Medio Mundo’, un personaje que, según dijo el futbolista, lo acompañó en celebraciones como el Día del Profesor o el Día del Árbol, mientras él comenzaba a formarse en las divisiones menores de Independiente Medellín.
La anécdota, contada con la nostalgia de quien no olvida sus raíces, permite entender el carácter de un jugador que llegó a la máxima categoría a base de perseverancia. Rodríguez, quien pasó por Independiente Medellín, Leones, Envigado, Sri Pahang de Malasia, Alianza Petrolera y Junior antes de fichar con el Deportivo Cali en enero de 2026, aseguró que siente un orgullo profundo por el barrio que lo vio crecer. «Yo soy de un barrio que se llama Castilla, en Medellín, un barrio del cual me siento orgulloso. Todas mis vacaciones siempre trato de estar, de armar mis partidos con mis amigos; en diciembre, las marranadas con mi familia, con los amigos», expresó el jugador, quien hoy brilla con la camisa azucarera y cuya madre todavía atiende una tienda en el vecindario que con el tiempo se convirtió en bar futbolero.
La curiosa historia del payaso ‘Medio Mundo’
Todo ocurrió cuando Rodríguez veía los actos cívicos de su colegio y un anuncio en particular le llamaba la atención: «Show de payasos a cargo de Tomás y sus amigos». El entonces niño, que ya jugaba en las divisiones menores del DIM, sintió una profunda curiosidad por el maquillaje, el peinado, el traje, los zapatos y esas platineras que usaban los artistas. «Yo no hacía parte de ahí y me generaba mucha curiosidad», recordó. Lejos de quedarse solo con el asombro, el pequeño se acercó a Tomás y le hizo una petición que marcaría su infancia: «No tengo que ser protagonista, no me des el papel; dame como un segundón». El amigo cirquero aceptó y le dio un rol que lo hizo parte del espectáculo.
«Me dio la oportunidad y me hizo un papel que se llamaba el payaso Medio Mundo, porque muchas veces hacía las cosas bien, hacía las cosas mal. Y yo creo que papel se me quedó porque me sigue pasando»
Stiven ‘Tití’ Rodríguez, delantero del Deportivo Cali
Además de actuar, Rodríguez colaboraba con las tareas de montaje de las funciones que organizaba la familia de Tomás, ayudando a instalar carpas y elementos para los espectáculos. Esa experiencia, asegura, le dejó una lección de humildad y trabajo en equipo que años después aplicó en las canchas. El jugador también recordó que en sus inicios se desempeñaba como lateral derecho, pero que fue bajando de posición con el tiempo. «El lateral tiene la vocación de marcar y defender, de atacar, defender, atacar, defender. Y yo no tenía eso, yo solo atacaba», confesó. Esa vocación ofensiva lo llevó a convertirse en delantero desde los 12 o 13 años, una transformación que terminó de consolidar su carrera.
«Era lateral derecho, pero año tras año fui bajando de posición. El lateral tiene la vocación de marcar y defender, de atacar, defender, atacar, defender. Y yo no tenía eso, yo solo atacaba»
Stiven ‘Tití’ Rodríguez, delantero del Deportivo Cali
La carrera de Rodríguez, que debutó profesionalmente el 29 de enero de 2019 con Independiente Medellín en un empate 1-1 ante La Equidad, ha estado marcada por números destacados. Con la camisa del Junior de Barranquilla disputó 91 partidos, anotó 20 goles y aportó una asistencia entre 2024 y 2025, mientras que con Envigado F.C. sumó 14 encuentros, dos tantos y una asistencia. Además, en 2011 participó con el equipo de Independiente Medellín en la Pony Fútbol, torneo en el que su escuadra terminó en el tercer lugar. Ahora, con la revelación de su pasado como payaso, el delantero demuestra que su vínculo con el barrio y su historia de superación son tan reales como su olfato de gol. Una historia que, como su personaje de la infancia, tuvo un final feliz.










