El incremento del salario mínimo para 2027 se perfila como uno de los debates económicos más complejos de los últimos años en Colombia, luego de que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revelara que la inflación anual de septiembre de 2026 se ubicó en 6,29%, un nivel que supera en más de tres puntos porcentuales la meta del Banco de la República y que enciende las alarmas sobre el impacto de decisiones pasadas en el costo de vida. Si el ajuste se limitara estrictamente a ese indicador, el salario mínimo mensual pasaría de $1.750.905 a $1.861.037, un incremento de $110.132, pero las proyecciones de analistas y el comportamiento de la economía sugieren que la cifra final podría situarse entre el 7% y el 10%, dependiendo de la productividad laboral y del IPC de diciembre.
La negociación formal entre el Gobierno nacional, los gremios empresariales y las centrales obreras comenzará entre finales de noviembre e inicios de diciembre de 2026, fecha para la cual también se conocerá el dato de productividad laboral que entregará el Dane. Si no hay consenso, será el Ejecutivo el que defina el aumento por decreto antes de que termine el año, una decisión que estará bajo la lupa de los mercados y de los trabajadores. El salario mínimo impacta de manera directa a dos millones de colombianos y, de forma indirecta, a rubros como las cuotas moderadoras de salud y las cuotas de administración, pues poco más del 20% de la canasta de consumo está indexada a este indicador, según coinciden Audrey Rodríguez, CEO de Lexacty SAS, y José Luis Mojica, gerente de Investigaciones Macroeconómicas de Bancolombia.
La sombra del incremento de 2026
El principal fantasma que sobrevuela la discusión es el aumento de 23,7% aplicado al salario mínimo para 2026, una cifra que los expertos señalan como el detonante de la aceleración inflacionaria observada durante el año. “Hemos tenido una aceleración en las métricas de inflación en buena medida porque el incremento que se dio en el salario mínimo para este año de 23,7% estuvo muy por encima del referente técnico de inflación más productividad”, afirmó Audrey Rodríguez, quien agregó que ese desfase genera presiones adicionales sobre los precios, sobre todo en los sectores que reajustan anualmente sus tarifas con base en el salario mínimo. José Luis Mojica respaldó ese análisis y señaló que la senda inflacionaria y la convergencia hacia menores niveles dependerá de una decisión “un poco más responsable” en 2027.
La inflación anual de septiembre, que pasó de 5,18% en el mismo mes de 2025 a 6,29% en 2026, representa un aumento de 1,11 puntos porcentuales y se ubica lejos de la meta del Banco de la República del 3%. Las proyecciones no son alentadoras: tanto Audrey Rodríguez como Bancolombia estiman que la inflación cerrará 2026 en 6,7%, una cifra que seguirá presionando el poder adquisitivo de los hogares. La productividad laboral, otro de los componentes técnicos que usualmente se suma a la inflación para determinar el aumento del salario mínimo, ha rondado históricamente el 1%, según los expertos, lo que llevaría el incremento técnico a cerca del 8%.
“Eso debería dejarlo cerca al 8%, quizás dependiendo del dato de productividad que nos entregue el Dane”
Audrey Rodríguez, CEO de Lexacty SAS
Reinaldo Medina, docente de la Escuela de Negocios de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, advierte que el equilibrio es delicado: “El aumento en el salario mínimo debe evitar que los trabajadores pierdan poder adquisitivo, por lo cual debe ser mayor a la inflación, pero un aumento excesivo del salario mínimo puede afectar a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas”. Medina también alertó sobre un efecto colateral: “Otro efecto indeseado es que un aumento excesivo puede subir la inflación, lo que a su vez hace que suban las tasas de interés y, por consiguiente, se desestimule la inversión”.
El auxilio de transporte, que en 2026 se fijó en $249.095, también será objeto de ajuste, aunque la discusión central se concentra en el salario básico. Con un contexto de inflación elevada, una economía que busca consolidar su recuperación y un mercado laboral que aún enfrenta desafíos de formalidad, la definición del salario mínimo para 2027 será una prueba de fuego para la política económica del Gobierno y para la capacidad de concertación entre los actores sociales. Los colombianos, mientras tanto, observan con atención el pulso que definirá el bolsillo de millones de hogares en el próximo año.










