La Agencia Regional de Movilidad (ARM) y Transmilenio S.A. firmaron un histórico convenio interadministrativo por 48.400 millones de pesos para intervenir siete estaciones del corredor Bogotá-Soacha, con el objetivo de mejorar la seguridad, la accesibilidad y la integración del sistema en la zona sur de la capital y el municipio vecino. El acuerdo, rubricado por la directora de la ARM, Claudia Mercado Velandia, el gerente de Transmilenio, Pedro Mauricio Gutiérrez, y el alcalde de Soacha, Julián Sánchez ‘Perico’, tendrá vigencia hasta finales de 2027 y busca atender a los más de 100.000 usuarios que a diario transitan por este corredor, uno de los más congestionados y con mayores necesidades históricas del sistema.
Las estaciones que serán intervenidas son San Mateo, Terreros, La Despensa y León XIII, en el municipio de Soacha, y Bosa, Perdomo y Madelena, en Bogotá. La inversión total, de la cual Transmilenio S.A. aporta el 60,24 por ciento del presupuesto mientras que la ARM financia el resto, permitirá la instalación de aproximadamente 140 puertas automáticas, la implementación de barreras de acceso (con un piloto en la estación San Mateo) y las adecuaciones necesarias para la integración de las rutas urbanas de Soacha. Según explicó el gerente de Transmilenio, el convenio busca “aunar esfuerzos técnicos, administrativos, financieros, operativos y logísticos entre las partes, de acuerdo con sus competencias, para adelantar las actividades tendientes a la mejora de las condiciones de integración del servicio de TransMilenio en el sur de Bogotá y el municipio Soacha”.
Un corredor golpeado por la inseguridad
La firma del convenio ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el sistema. En lo que va de 2026, el concejal de Bogotá Juan David Quintero ha denunciado 21 agresiones contra usuarios atribuidas a habitantes de calle dentro de Transmilenio. Según el cabildante, que difundió la información a través de redes sociales aclarando que “no busca estigmatizar a nadie”, conductores del sistema reportan que “seis de cada diez buses” transportan personas que los utilizan para dormir y que “cuatro de cada diez estaciones” presentan presencia constante de habitantes de calle. La denuncia se da en un momento en que el censo más reciente de habitantes de calle en Bogotá contabiliza 10.478 personas, lo que ha llevado a Quintero a exigir un refuerzo en los controles y una revisión de la entrega de pasajes gratuitos.
Las cifras de demanda en el corredor Bogotá-Soacha son contundentes: durante 2025 se registraron cerca de 37,4 millones de validaciones, lo que evidencia la alta presión que soporta el sistema en esta zona. La intervención, que se enmarca en el convenio interadministrativo No. ARM-072-2026, no solo busca fortalecer el control de acceso y ordenar el ingreso, sino también mejorar la experiencia de los usuarios mediante la primera integración de rutas de transporte público colectivo urbano de Soacha a través de la nueva Estación de Integración San Mateo. “Hoy damos un paso fundamental para construir una movilidad más segura, digna, eficiente y conectada para Soacha. Este convenio demuestra que, cuando Bogotá, Soacha y la Región trabajamos juntos, podemos transformar necesidades históricas en soluciones concretas”, afirmó el alcalde Julián Sánchez.
«Cuando las entidades trabajamos de la mano, los resultados llegan más rápido a quienes los necesitan»
Claudia Mercado Velandia, directora de la Agencia Regional de Movilidad
La directora de la ARM, Claudia Mercado, destacó la coordinación interinstitucional como clave para que el proyecto avance con celeridad. Según lo acordado, Transmilenio S.A. liderará la estructuración técnica, la contratación, la operación y el mantenimiento de las intervenciones, además de garantizar el aseo, la señalización, la seguridad, la atención al usuario, la interventoría y la supervisión. Por su parte, la ARM asumirá el seguimiento técnico y una parte importante de las inversiones en infraestructura, concentradas en la instalación de las puertas automáticas y las barreras de acceso que permitirán un control más riguroso del ingreso a las estaciones. La meta, coinciden las autoridades, es transformar un corredor que durante años ha sido sinónimo de vulnerabilidad y desorden en un ejemplo de integración regional y seguridad para los miles de ciudadanos que a diario se movilizan entre Bogotá y Soacha.










