Transportadores de Bosa y Soacha han denunciado que grupos delictivos les exigen hasta 20 millones de pesos mensuales para permitirles operar en el sur de Bogotá y el municipio vecino. Según las víctimas, los cobros se hacen por cada ruta, con montos que oscilan entre 500.000 y un millón de pesos, una carga insostenible para los conductores que dependen de varios recorridos diarios. La información, conocida a través de Canal Capital y difundida por Colprensa, revela un patrón de intimidación sistemática que incluye amenazas con armas de fuego y explosivos.
Los delincuentes abordan directamente a los conductores y les entregan panfletos intimidantes, en un esquema que se repite en sectores como Suba, Usaquén, Ciudad Bolívar y Usme. El temor a represalias ha impedido que muchas víctimas acudan ante las autoridades, y en algunos casos las amenazas han ido acompañadas de ataques directos. Un taxista de Bosa Centro recibió un panfleto el mismo día en que fue víctima de un atentado, según relataron las propias víctimas. Desde 2023 se contabilizan alrededor de 17 ataques contra transportadores en la zona, una cifra que evidencia la gravedad de la situación.
Las amenazas grabadas en audio
En los audios conocidos por Canal Capital se escucha a un hombre que se identifica como «Pedrito» lanzando advertencias directas: «Si ustedes no apoyan la organización, le vamos a seguir metiendo plomo». En otra grabación, el mismo sujeto asegura: «Si ustedes siguen así, le vamos a meter, ya no son plomo, le vamos a meter es granada, ¿oyó?». Las víctimas también relataron que los extorsionistas les dicen que «bloqueando no va a solucionar nada», en aparente referencia a posibles medidas de protesta o a la resistencia de los conductores a pagar.
El miedo es uno de los principales factores que mantienen el silencio. «Hay muchas víctimas que no denuncian por el miedo», admitió un conductor consultado por Canal Capital. Otro de los afectados explicó la magnitud del cobro: «Existen varias rutas y cada ruta oscila entre los 500 mil, un millón de pesos. Entonces, como son tantas rutas, pues ya se imaginará». La organización delincuencial, que se identifica a sí misma como «la organización», ha logrado imponer un régimen de terror que afecta no solo a los transportadores de Bosa y Soacha, sino a quienes operan en otros puntos de la capital y sus alrededores.
«No solamente las rutas en Bosa, sino en Soacha, en Suba, en Usaquén, en Ciudad Bolívar, en Usme»
Víctima anónima, consultada por Canal Capital
Las autoridades aún no se han pronunciado oficialmente sobre estas denuncias, pero los transportadores esperan que la difusión del caso permita una intervención efectiva. Mientras tanto, los conductores continúan operando bajo la sombra de la amenaza, con la esperanza de que las denuncias recogidas por los medios y las evidencias presentadas sean suficientes para frenar esta ola de extorsión que lleva más de un año golpeando al gremio.








