Una advertencia contundente lanzó Jerome Sanabria, miembro del equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella, al nuevo gobierno: es imperativo construir alianzas sólidas con el Centro Democrático. La declaración surge tras la elección de Honorio Henríquez como nuevo presidente del Senado, un resultado que, según Sanabria, fue “completamente contrario a lo que pensábamos que iba a pasar” y que se dio con el inesperado respaldo del Pacto Histórico, el partido del presidente saliente Gustavo Petro. En una jornada que dejó configuraciones políticas inéditas, Henríquez obtuvo 56 votos a favor en el Senado, mientras que en la Cámara de Representantes, Nicolás Barguil fue elegido con 180 votos y un solo voto en blanco.
Sanabria detalló que el candidato que impulsaba el presidente electo era el senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, quien perdió la votación. “Abelardo logró lo impensable y es unir al petrismo y al uribismo en una sola votación”, ironizó el miembro del equipo de empalme, al referirse a la coyuntural alianza que permitió la victoria de Henríquez. Este escenario, advirtió, es una señal de alerta sobre las complejas dinámicas que De la Espriella deberá navegar antes incluso de posesionarse.
Llamado a evitar disputas internas
El análisis de Sanabria va más allá de la simple crónica de la votación. Para él, el mensaje central es que el nuevo gobierno no puede permitirse iniciar su gestión en medio de pugnas intestinas. “No tiene sentido empezar con peleas políticas, peleas por poder y mucho menos cuando Abelardo aún no se ha posesionado”, afirmó con énfasis. En ese sentido, advirtió que “no se puede pelear con el Centro Democrático”, argumentando que son movimientos que defienden objetivos comunes y que comparten la meta de “evitar el ascenso del comunismo en Colombia”.
El miembro del equipo de empalme también puso de relieve la situación de Daniel Briceño, del Centro Democrático, quien fue el único congresista que se abstuvo de apoyar a Barguil. “Su partido, el Centro Democrático, decidió darle la espalda y prefirió apoyar a Honorio”, señaló Sanabria, agregando que para no respaldar a Briceño, “todos los partidos, no solo el Centro Democrático, sino los tradicionales, terminaron votando a favor de Nicolás Barguil”. A su juicio, la elección de Henríquez es un beneficio para el país, pero la de Barguil, a quien calificó como “un conservador petrista”, representa un revés.
“El Pacto Histórico propuso a un candidato del uribismo para ser el presidente del Senado”
Jerome Sanabria, miembro del equipo de empalme de Abelardo de la Espriella
Sanabria recordó que Alfredo Deluque, el candidato perdedor del presidente electo, había apoyado iniciativas clave del gobierno de Gustavo Petro, como el Plan Nacional de Desarrollo, las reformas laboral y tributaria, y la Paz total. Este historial, según su análisis, no fue suficiente para asegurar su elección. “Aquí hay palazo para Abelardo, pero por supuesto que también hay palazo para el Centro Democrático”, sentenció, al tiempo que hizo un llamado a la unidad: “Ojalá que esas peleas políticas se acaben y entiendan de una vez por todas que necesitan gobernar juntos”.
Finalmente, Sanabria mencionó la relevancia de movimientos como Defensores de la Patria y Salvación Nacional, advirtiendo que el nuevo gobierno debe construir alianzas estables para evitar el desgaste prematuro. La advertencia es clara: la política colombiana ya dio una muestra de su capacidad de recomposición inesperada, y el presidente electo De la Espriella deberá leer con atención las señales que llegan desde el Congreso para no quedar atrapado en las mismas disputas que busca superar.












