El reciente sismo que sacudió varias regiones de Colombia no solo dejó daños materiales y angustia inmediata, sino que también ha generado un fenómeno silencioso que afecta a muchas personas: el mareo persistente. Según un artículo de divulgación científica de la Universidad de San Luis Potosí y la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública, esta sensación de inestabilidad, vértigo y náuseas que se mantiene después del temblor tiene una explicación fisiológica y emocional que puede prolongarse durante varios días.
El sistema vestibular, ubicado en el oído interno, es el encargado de regular el equilibrio y la orientación espacial. Durante un sismo, el desplazamiento brusco e inesperado del suelo genera estímulos inhabituales que desajustan este mecanismo. El cerebro, al recibir señales contradictorias entre lo que percibe el oído y lo que ven los ojos, continúa interpretando que el entorno se desplaza, incluso cuando el movimiento real ya ha cesado. Esta discrepancia provoca que muchas personas sientan que el suelo se mueve o que su cuerpo se balancea sin razón aparente.
Síntomas que pueden durar días
Los síntomas más comunes incluyen mareo, vértigo, náuseas, pesadez en la cabeza y una persistente sensación de balanceo. La duración de estas molestias varía: mientras que el mareo agudo puede desaparecer en minutos o extenderse por varios días, la sensibilidad auditiva y la percepción de movimiento pueden prolongarse entre 15 y 20 días después del evento sísmico. Las personas que han vivido varios sismos en poco tiempo o que presentan niveles elevados de ansiedad previa son más propensas a experimentar oscilación ilusoria, es decir, la percepción de movimientos inexistentes debido a la memoria sensorial del cerebro.
Más allá del desajuste físico, los factores emocionales juegan un papel crucial. El estrés post-sísmico, la ansiedad y los ataques de pánico activan el sistema nervioso simpático, manteniendo al cuerpo en un estado de alerta constante. Esta hipervigilancia amplifica la percepción del mareo, creando un círculo vicioso en el que la angustia agrava los síntomas vestibulares y viceversa. Los especialistas advierten que quienes experimentan dificultades para mantenerse de pie, zumbidos persistentes en los oídos o ruidos anormales deben consultar a un profesional de la salud para descartar complicaciones mayores.
Recomendaciones para aliviar el malestar
Frente a esta situación, los expertos ofrecen una serie de medidas prácticas para mitigar el mareo post-sismo. Lo primero es permanecer sentado o recostado en una posición estable, evitando movimientos bruscos que puedan desencadenar el vértigo. Fijar la vista en un punto estático ayuda a reorientar el cerebro, mientras que reducir la exposición a pantallas, luces intensas y ruidos fuertes disminuye la sobrecarga sensorial. La respiración lenta y profunda, combinada con el descanso y una adecuada hidratación, contribuye a calmar el sistema nervioso y a restablecer el equilibrio. En un país como Colombia, donde los movimientos telúricos son recurrentes, entender estos mecanismos no solo permite manejar mejor los síntomas, sino también reducir la ansiedad que los acompaña.










