La ocupación hotelera en el departamento del Quindío se desplomó de manera drástica tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la región el pasado 10 de agosto de 2026, pasando de un 80% registrado antes del sismo a un crítico rango de entre el 20% y el 22%, según informó el gobernador Juan Miguel Galvis. La cifra refleja el golpe directo que sufrió el turismo, uno de los principales motores económicos de la zona, y ha llevado a la administración departamental a diseñar un plan de reactivación que incluye inversiones por hasta 3,5 billones de pesos, de los cuales ya se han ejecutado alrededor de un billón a través del Fondo Milagro.
La afectación no se limita a los hoteles. Los parques temáticos, que son el corazón de la oferta turística quindiana, también reportan una caótica reducción de visitantes. Galvis reveló que el Parque del Café, en Montenegro, pasó de recibir 2.500 personas un domingo típico de 2025 a apenas entre 700 y 800 asistentes en la misma fecha después del terremoto. En Panaca, ubicado en Quimbaya, la tendencia fue similar, aunque sin cifras exactas divulgadas. El gobernador, quien ha recorrido personalmente los atractivos, resumió la situación con crudeza: “Estuve en Panaca, estuve en el Parque del Café y este domingo quiero contarles, ellos el domingo del año 2025 recibían o recibieron 2500 personas y hoy estamos recibiendo entre 700 y 800”.
Plan de reactivación y críticas a la burocracia
Frente a este panorama, la Gobernación del Quindío se prepara para una serie de reuniones clave en Bogotá con los alcaldes de los municipios afectados –Armenia, Quimbaya, Montenegro, Filandia y Calarcá–, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y ProColombia. El objetivo es articular estrategias que permitan recuperar la confianza de los viajeros y dinamizar la economía local. “Vamos a hablar allí con ProColombia, vamos a mirar cómo reactivamos y cómo le ponemos a esto todo lo que se requiere para poder hacer esta reactivación económica”, declaró Galvis. Sin embargo, el mandatario no ocultó su frustración por la lentitud de los procesos administrativos, señalando que “lastimosamente para mí es algo que el estado está diseñado para no avanzar”, en referencia a los engorrosos trámites de certificados de disponibilidad presupuestal, estudios previos y la coordinación entre la Nación, la Gobernación y las alcaldías.
El sismo dejó una huella profunda en la infraestructura y en la población. Más de 103.000 personas resultaron damnificadas, cerca de 23.000 viviendas sufrieron daños y más de 6.000 viviendas rurales en Quimbaya, Montenegro y Filandia quedaron completamente afectadas. El sistema educativo también se vio seriamente golpeado: 243 de las 267 instituciones educativas del departamento reportaron algún tipo de daño. En el sector salud, el hospital San Juan de Dios de Armenia perdió los pisos 4, 5 y 6, mientras que el Hospital La Misericordia de Calarcá y el centro hospitalario de Montenegro también presentan averías. Pese a la magnitud de la tragedia, Galvis destacó que las normas de construcción más estrictas adoptadas tras el terremoto de 1999 evitaron una catástrofe mayor: “Gracias a la responsabilidad del Forec, gracias a la responsabilidad de los constructores, pues hoy vimos que el Quindío le fue afectado, sí, pero no fue tan grave como otros departamentos”.
“Gracias a la responsabilidad del Forec, gracias a la responsabilidad de los constructores, pues hoy vimos que el Quindío le fue afectado, sí, pero no fue tan grave como otros departamentos”
Juan Miguel Galvis, gobernador del Quindío
“Lastimosamente para mí es algo que el estado está diseñado para no avanzar”
Juan Miguel Galvis, gobernador del Quindío
La recuperación completa del departamento, según los cálculos de la Gobernación, demandará entre 3 y 3,5 billones de pesos. De ese monto, el Fondo Milagro ya ha inyectado un billón, y se prevé la gestión de 2,7 billones adicionales. Mientras tanto, la región apuesta por su vasta oferta cultural y natural para atraer de nuevo a los visitantes: el Museo del Oro Quimbaya en Armenia, el Museo Nacional del Café en Montenegro, la arquitectura colonial de Filandia, el valle de Cocora, las cavernas de Génova, el páramo de Chile y las cascadas del río Verde son solo algunos de los atractivos que esperan recuperar el flujo turístico. A esto se suman eventos como el Reinado Nacional de la Chapolera, la exposición equina en Armenia, el Reinado Nacional del Café en Calarcá, la Fiesta de la Cosecha en Montenegro y el Festival del Jipao, que podrían convertirse en motores de una reactivación que, por ahora, avanza a paso lento entre la urgencia social y la pesada maquinaria burocrática.










