Un total de 103 reclusos fueron trasladados desde la cárcel de máxima y mediana seguridad de Itagüí hacia otros penales del país, en una operación que se ejecutó al mediodía del 7 de agosto de 2025, coincidiendo con la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia. La caravana, encabezada por un bus del Inpec, partió con destino a Bogotá, Palmira, Girón, Valledupar, La Dorada y El Barne, sin que se haya informado oficialmente la identidad de los internos ni la resolución que ordenó los traslados. El movimiento generó incertidumbre sobre el futuro de la mesa de paz urbana de Medellín y el Valle de Aburrá, proceso impulsado durante el gobierno de Gustavo Petro.
Consultada al respecto, la senadora Isabel Cristina Zuleta, quien fungió como jefa de la delegación del gobierno Petro en los diálogos sociojurídicos, respondió tajante: «No sé nada al respecto». La congresista no confirmó si la reubicación representa el fin oficial del proceso de paz urbana, instalado en 2023 precisamente en la cárcel de Itagüí. Por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, confirmó la cifra de 103 trasladados, aunque no ofreció más detalles sobre las razones de la medida. Entre los reclusos estarían cabecillas de grupos delincuenciales organizados del Valle de Aburrá, como alias Carlos Pesebre y alias El Indio.
Un proceso en vilo
La mesa de paz urbana, que buscaba avanzar en acuerdos con estructuras criminales de Medellín y el Valle de Aburrá, había recibido un espaldarazo en junio de 2025, cuando la delegación pidió al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella dar continuidad al proceso. En las últimas 24 horas, la delegación emitió comunicados con un tono de balance y despedida, destacando los avances logrados, como los lineamientos del programa Barrios y Veredas de Paz y el Decreto 1470 de 2024, y expresando la disposición a realizar un empalme con el nuevo gobierno, dentro de los tiempos y procedimientos legales. En uno de esos mensajes, la delegación sentenció: «La paz urbana es posible y necesaria. No dejemos que se pierda lo avanzado».
«La paz urbana es posible y necesaria. No dejemos que se pierda lo avanzado»
Delegación de paz urbana
El Inpec no ha entregado información oficial detallada sobre la resolución que ordenó los traslados, lo que ha alimentado versiones sobre una posible terminación del proceso de paz urbana en el nuevo gobierno. Mientras tanto, el futuro de los diálogos permanece en el aire, con la incertidumbre de si el cambio de administración significará el abandono definitivo de lo construido o si se abrirá una nueva etapa para la pacificación del Valle de Aburrá.










