Los primeros días del gobierno de Abelardo de la Espriella comenzaron con una poda en la alta burocracia, tras la revisión de los vínculos de varios funcionarios con la administración anterior. Entre el 12 y el 15 de agosto, tres altos cargos vieron frustrados sus nombramientos o se vieron obligados a renunciar, luego de que el presidente ordenara un filtro de antecedentes laborales que reveló conexiones con el gobierno de Gustavo Petro.
El caso más emblemático fue el de Carlos Eduardo Sepúlveda Rico, quien fue designado como director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) pero su nombramiento fue descartado. Sepúlveda había coordinado la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 durante la administración saliente. En paralelo, en el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), Magda Yolima Amaya Arévalo apenas duró tres días en el cargo de secretaria general antes de presentar su renuncia. Amaya, quien trabajó en el Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa, fue depurada junto a Silvana Arbeláez Bateman, cuya aspiración a ser asesora en ese mismo ministerio fue excluida del proceso. Arbeláez tenía antecedentes laborales en el Fondo Único TIC, el sistema de medios públicos y el propio MinTIC.
Renuncias exprés en la ANI y el MinTIC
La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) también fue escenario de una salida temprana. Andrés Camilo Pardo Jiménez, quien fue nombrado vicepresidente corporativo, renunció a los dos días de asumir el cargo, debido a sus vínculos con el exministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. Así, el balance de esta primera semana es de dos renuncias obligadas y una exclusión de nombramiento, todas motivadas por lo que desde el gobierno denominaron como “situaciones incompatibles con nuestros principios y lineamientos”.
«Situaciones incompatibles con nuestros principios y lineamientos»
Voceros del gobierno de Abelardo de la Espriella
La instrucción del presidente De La Espriella fue clara desde el inicio: eliminar cualquier vestigio de la administración de Gustavo Petro, que gobernó entre el 7 de agosto de 2022 y el 6 de agosto de 2026. Esta purga en los primeros días de gestión marca el tono de un gobierno que busca cortar de raíz cualquier continuidad con el pasado inmediato, priorizando una nueva identidad política en las entidades clave del Estado.










