En menos de una semana, tres cadáveres de víctimas de homicidios con arma de fuego fueron hallados abandonados en zonas rurales de Teorama, en la región del Catatumbo, Norte de Santander. El primero, Leiber Cañizares, apodado Estrellita, apareció la mañana del 11 de enero de 2026 en la vía Convención-vereda Campo Alegre; horas después, en la vereda La Muralla de Teorama, a unos diez kilómetros de distancia, se encontró el cuerpo de Camilo Anteliz, residente de San Calixto. El tercero, Arturo, del corregimiento de Pacelli en Tibú, fue descubierto el 15 de enero a las 9:00 p.m. en el sector 15 Letras, en la jurisdicción rural de Teorama. Todos presentaban múltiples impactos de bala y fueron dejados en corredores estratégicos frecuentados por grupos armados.
Leiber Cañizares vestía jean, camiseta negra y tenis negros, e identificó por un tatuaje con su nombre en el cuerpo, además de otros en brazo, pierna, cuello y una estrella bajo la oreja izquierda; su cuerpo fue recogido por una funeraria local. Hasta el momento, no se conocen pistas sobre los autores ni los móviles de estos crímenes, en un contexto de recrudecimiento del conflicto armado que azota la zona Teorama-Tibú, catalogada como peligrosa para la movilidad civil.
Alerta por impacto en la niñez y la educación
Estos homicidios representan una nueva serie de violencia en el Catatumbo, un año después de la última crisis humanitaria de gran alcance, pese a anuncios de mayor cooperación militar y despliegue de tecnología. El Ministerio de Educación expresó profunda preocupación y rechazo por las graves afectaciones contra la población civil, campesina y, de manera especial, contra niñas, niños, adolescentes y comunidades educativas del territorio, a semanas del inicio del calendario escolar 2026. La cartera alertó sobre el riesgo para el derecho a la educación y el temor generado en municipios como Tibú y El Tarra.
«No quería levantarme nunca, sentía que se acababa mi vida»
Hermana de Leiber Cañizares
un llamado urgente a todos los grupos armados que hacen presencia en el Catatumbo para que respeten de manera irrestricta la vida, la integridad y los derechos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, y se abstengan de cualquier acción que ponga en riesgo a la comunidad educativa o afecte el derecho a la educación
Ministerio de Educación
El Ministerio de Educación insistió en que la escuela no puede ni debe ser escenario de la confrontación armada, subrayando la necesidad de proteger a las comunidades educativas en medio de este repunte de violencia que amenaza la estabilidad de la región.















