Una profunda crisis por la falta de servicios de autopsias clínicas en Boyacá quedó al descubierto esta semana en Tunja, donde una familia tuvo que esperar tres largos días para que las autoridades pudieran levantar el cuerpo de una mujer de 38 años que falleció en su vivienda del barrio Las Nieves, en el centro de la ciudad. La demora, según confirmó la secretaria de Salud de Tunja, Adriana Flores Daza, se debió a que el médico de la EPS no pudo certificar la causa del deceso y, a su vez, no había disponibilidad inmediata para practicar la autopsia clínica necesaria en el departamento.
Los hechos comenzaron el miércoles, cuando la mujer fue hallada sin vida en su residencia. Inicialmente, el CTI valoró el cuerpo y descartó cualquier indicio de muerte violenta, como homicidio, suicidio o accidente de tránsito, lo que ubicaba el caso en el escenario de una posible muerte natural que, sin embargo, requería una certificación médica. No fue sino hasta el viernes a las 8:00 de la mañana que un médico de la EPS realizó la valoración, pero según explicó la funcionaria, el galeno consideró que no contaba con los elementos necesarios para determinar con certeza la causa de la defunción, lo que obligaba a solicitar una autopsia clínica, un procedimiento distinto a la autopsia médico-legal y que se emplea precisamente cuando no hay certeza sobre un deceso que se presume natural.
El problema radicó en que la red de servicios para este tipo de exámenes en Boyacá es, en palabras de la propia secretaria de Salud, “absolutamente escasa”. Aunque el Hospital San Rafael de Tunja cuenta con el servicio, la autopsia no pudo realizarse allí por una prohibición del comité de infecciones del centro asistencial. Flores Daza relató que hizo contacto directo con el doctor Germán Pertús, quien le confirmó la imposibilidad de practicar el procedimiento en esa institución. Ante este panorama, la Secretaría de Salud gestionó una alternativa en Sogamoso, que tuvo una respuesta favorable después de las 6:00 de la tarde del viernes, pero para ese momento la familia, en medio de su angustia, ya había logrado que el cuerpo fuera trasladado a Medicina Legal, a donde llegó aproximadamente a las 6:30 p.m. de ese mismo día.
Una red insuficiente para las autopsias clínicas
La situación evidenció un vacío estructural en la región. Mientras que las muertes violentas son competencia directa de Medicina Legal y no requieren este tipo de autopsia, las muertes naturales no certificadas dependen de una red de prestadores que, según la Secretaría de Salud, resulta insuficiente para atender la demanda. “El cuerpo fue valorado por CTI, quienes indican que no encuentran indicios de una muerte violenta”, señaló Flores Daza, al tiempo que explicó que “cuando no hay certeza y uno piensa que esa muerte puede ser una muerte natural, pero el médico dice ‘no tengo la certeza de las causas de defunción’, en ese momento es que se solicita la autopsia clínica”.
“Entra el médico y considera que no tiene los elementos necesarios para poder determinar la causa de la muerte”
Adriana Flores Daza, secretaria de Salud de Tunja
La funcionaria también fue clara al referirse a las limitaciones del departamento: “Que la red a nivel del departamento es absolutamente escasa. Hay muy pocos servicios en los que se ofrecen las autopsias clínicas”. En cuanto al Hospital San Rafael, precisó que el servicio existe pero se encontró con la barrera del comité de infecciones. “El Hospital San Rafael lo tiene. Aun así, yo hice contacto directo con el doctor Germán Pertús, quien amablemente me comenta que no es posible realizar ahí la autopsia clínica por prohibición del comité de infecciones”, afirmó.
“En ese momento ya la familia, obviamente en su angustia, porque ella al parecer ha fallecido desde el miércoles, ha logrado que se traslade el cuerpo a Medicina Legal”
Adriana Flores Daza, secretaria de Salud de Tunja
Ante la magnitud del problema, la Secretaría de Salud de Tunja ya inició solicitudes formales a las EPS para conocer cuál es la red de servicios con la que cuentan para autopsias clínicas y así ampliar las opciones en la región. Flores Daza señaló que se está buscando, incluso a través de prestadores privados, la posibilidad de ofrecer estas autopsias y tener una red más amplia. El caso, que fue reportado inicialmente por redes sociales y Caracol Radio, dejó en evidencia no solo la angustia de una familia que esperó tres días por una respuesta, sino también las profundas grietas de un sistema de salud que, en regiones como Boyacá, enfrenta serias dificultades para garantizar procedimientos básicos en medio de la tragedia de la pérdida de un ser querido.










