Tres historias que llevaron al público del Festival de Teatro de Manizales de la risa a la memoria

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Las propuestas colombianas hicieron parte de la programación del cuarto día del 58.º Festival Internacional de Teatro de Manizales

Tres obras, tres historias y tres maneras distintas de mirar algunas de las realidades que atraviesan la sociedad colombiana se encontraron en los escenarios del 58.º Festival Internacional de Teatro de Manizales.

La jornada reunió propuestas de Teatro Petra, La Maldita Vanidad Teatro y el Grupo de Teatro El Escondite de Manizales, con montajes que llevaron al público desde las tensiones de una relación entre madre e hija hasta la incertidumbre de los migrantes y la memoria de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales.

Una familia detrás del humor

En la Universidad Nacional, Teatro Petra presentó El pabellón del oído, escrita y dirigida por Fabio Rubiano, una obra protagonizada por Ester, una mujer de 90 años, y su hija Ida, de 60.

Las dos generaciones conviven bajo el mismo techo en una relación marcada por discusiones, diferencias, afectos y contradicciones. La obra utiliza situaciones cotidianas para abordar asuntos como la vejez, la muerte, las manías y las complejidades de los vínculos familiares.

Rubiano plantea incluso preguntas sobre el modelo de familia y sobre las expectativas alrededor del amor. La obra combina humor y tensión para mostrar que, pese a las diferencias, detrás de esos conflictos también permanece el afecto. Boletín 29092026 FITM.docx

Migrar, esperar y sobrevivir

En El Galpón, Sinécdoque. La parte por el todo, de La Maldita Vanidad Teatro, presentó a cuatro hombres —de Colombia, Cuba, Haití y México— encerrados en una celda de retención migratoria mientras esperan una decisión que puede cambiar sus vidas.

Escrita y dirigida por Jorge Hugo Marín, la obra utiliza diálogos breves, una atmósfera sonora y una puesta en escena sensorial para convertir la espera en el eje de una historia marcada por la incertidumbre, la necesidad de sobrevivir, la responsabilidad de proveer para la familia y la esperanza de regresar a casa. 

La propuesta también abre una reflexión sobre la manera en que las sociedades reciben a quienes migran y sobre el papel de las políticas, reglas y leyes que determinan sus vidas.

Para Marín, el teatro no debe limitarse al entretenimiento, sino que también puede provocar preguntas sobre las relaciones humanas y las decisiones que afectan a quienes viven procesos migratorios. 

Cuando una víctima deja de ser una cifra

La tercera historia llegó de la mano del Grupo de Teatro El Escondite de Manizales con Yo no soy de aquí, presentada en Confa.

La obra cuenta la historia de un joven con facultades cognitivas especiales que es engañado con una falsa promesa de trabajo, posteriormente asesinado y presentado como muerto en combate. El montaje aborda así la problemática de las ejecuciones extrajudiciales y la memoria de las víctimas, particularmente de los jóvenes de Soacha. 

La pieza forma parte de una trilogía que también incluye Recuerdo y Olvido y El Ojo de la Casa, trabajos anteriores de El Escondite relacionados con las madres buscadoras y las víctimas.

Su director, Uriel Giraldo Álvarez, explicó que llevar estas historias al teatro busca evitar que las víctimas queden reducidas a estadísticas. En sus palabras, el propósito es que cada caso pueda ser comprendido desde su dimensión humana y que el espectador se acerque al drama de las víctimas y sus familias. Boletín 29092026 FITM.docx

Así, Lelias Festival volvió a mostrar una de las características de esta edición: un teatro que no solo busca entretener, sino también poner historias sobre la escena para provocar preguntas, generar encuentros y acercar al público a realidades que forman parte de la vida cotidiana. 

Fuente: Prensa Festival Internacional de Teatro

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