Tres meses después de que la Fiscalía interviniera la cadena de moda íntima Lili Pink por un presunto caso de lavado de activos y contrabando que movilizó más de 730.000 millones de pesos, el gerente designado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), Sebastián Ulchur, aseguró que la empresa se ha consolidado como un verdadero «caso de éxito». En declaraciones a medios, Ulchur afirmó que el modelo de negocio no solo es viable y rentable, sino que la operación se mantiene completamente al margen del proceso judicial, enfocada en preservar los empleos y la estabilidad de la compañía. Tras el operativo simultáneo que se ejecutó el 27 de abril de 2026 en 59 ciudades y municipios de 25 departamentos, la nueva administración se encontró con el desafío de restablecer la comunicación con los colaboradores, la mayoría en modalidad de home office.
El proceso de estabilización ha sido intenso pero fructífero, según relató el gerente. «Fue duro porque me entregan la empresa, no encuentro a nadie, todos estaban en home office. Fue un desafío ponerme en contacto con todos, pero a partir de ese momento hemos compaginado superbien y objetivamente hemos tenido un fin común que ha sido sacar adelante la compañía, preservar esas casi 2.500 personas, de las cuales el 80% son mujeres», explicó Ulchur. En total, la cadena sostiene aproximadamente 5.000 empleos entre directos e indirectos, con 2.238 colaboradores directos, lo que ha sido una prioridad absoluta para la administración provisional de la SAE. La empresa logró asegurar el pago puntual de la nómina y el cumplimiento de compromisos con proveedores, incluso cuando muchos aliados comerciales dieron por terminados sus contratos tras la intervención, aunque ya han comenzado a retomar las relaciones comerciales.
Un modelo de negocio viable y en operación
Lejos de la incertidumbre inicial, el panorama actual de Lili Pink es de recuperación y proyección. Sebastián Ulchur fue enfático al señalar que la compañía es financieramente sólida y que la intervención del Estado, a través de la SAE, ha permitido darle tranquilidad tanto al público como a los trabajadores. «Acá hay una empresa, hay un modelo de negocio existente, rentable, posible y financieramente viable. Aquí podemos surtir a las casi 550 tiendas, así como a los diferentes canales de comercialización. Somos un caso de éxito», afirmó el gerente. Como parte de la normalización, se logró restablecer los medios de pago electrónicos, lo que permitió reanudar las compras y las opciones de financiación para las clientas, un paso clave para retomar el ritmo comercial.
«Para que la gente lo entienda, la empresa está 100% apartada del proceso. Nosotros no hacemos parte del proceso; el Estado está administrando y dándole tranquilidad al público para que se mantengan los empleos y el modelo de negocio»
Sebastián Ulchur, gerente de Lili Pink
Con la mira puesta en el futuro inmediato, la nueva administración trabaja contrarreloj para garantizar el abastecimiento de las tiendas de cara a la temporada decembrina, que representa la mayor rentabilidad del año para la marca. El proceso de estabilización se desarrolla bajo estrictos criterios de transparencia, con el acompañamiento de la SAE, mientras que los exdirigentes de la empresa son quienes afrontan el proceso legal por los señalamientos de lavado de activos y contrabando. La firma, que opera 550 tiendas a nivel nacional, busca así demostrar que es posible separar la responsabilidad penal de los antiguos dueños del destino de una compañía que, según su gerente, sigue siendo un pilar de empleo formal, especialmente para las mujeres colombianas.












