En una operación militar sorpresiva, tropas de Estados Unidos capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas durante la madrugada del sábado 3 de enero de 2026. Este hecho se produce en medio de un progresivo distanciamiento entre Maduro y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, quien ordenó el despliegue de la fuerza pública y toda la capacidad asistencial en la frontera común ante la posibilidad de una entrada masiva de refugiados, al tiempo que ofreció su mediación como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para convocar a ese organismo.
Las relaciones entre Colombia y Venezuela, retomadas por Petro en 2022 tras la ruptura en 2019 bajo el gobierno de Iván Duque, habían incluido al menos seis encuentros entre ambos mandatarios para abordar temas como la reapertura de embajadas, el narcotráfico y los grupos armados en la frontera. Sin embargo, el distanciamiento se inició con las elecciones venezolanas de julio de 2024, cuestionadas por Petro el 31 de julio de ese año por dudas sobre su transparencia, lo que lo llevó a no asistir a la posesión de Maduro en enero de 2025. Las críticas se intensificaron en septiembre de 2025 y culminaron el 17 de diciembre cuando Petro lo calificó de dictador por concentración de poderes, aunque aclaró que no hay evidencia en Colombia de nexos narco, narrativa atribuida a Estados Unidos. A pesar de las tensiones, las relaciones comerciales se han mantenido, y Petro ha propuesto un escrutinio transparente de actas electorales, amnistía y liberación de presos políticos, evocando figuras como Simón Bolívar y Hugo Chávez en sus llamados al diálogo.
La crisis política venezolana y las propuestas de Petro
La captura de Maduro responde a la crisis política desatada tras las elecciones de julio de 2024, marcada por cuestionamientos a la transparencia electoral y detenciones de opositores, como el caso de Enrique Márquez, detenido ocho meses hasta septiembre de 2025, junto a decenas de colombianos en cárceles venezolanas. Petro ha enfatizado en publicaciones en su cuenta de X la necesidad de una salida pacífica, rechazando cualquier apoyo a una dictadura y enfocándose en una negociación exclusiva entre las fuerzas venezolanas y su pueblo.
«Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados (…) Como miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas buscamos convocar el Consejo»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario colombiano ha advertido sobre el riesgo de una profunda polarización violenta en Venezuela debido a las dudas electorales, recordando que su solicitud de máxima transparencia, expuesta en diversos encuentros políticos, no fue atendida.
«Las graves dudas que se establecen alrededor del proceso electoral venezolano pueden llevar a su pueblo a una profunda polarización violenta»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«La solicitud de Colombia no fue atendida en el sentido de máxima transparencia en las elecciones pasadas, cuando tal posibilidad se expuso en diversos espacios de encuentro político al que fuimos invitados»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Petro también ha denunciado la situación de los presos, subrayando la injusticia ejercida desde el poder venezolano, y ha matizado su crítica al régimen de Maduro.
«Ocho meses detenido lleva Enrique Márquez y con él decenas de colombianos en cárceles venezolanas. Ojo, no se podrá defender Venezuela de la injusticia si la injusticia se ejerce desde el poder»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«Maduro es dictador por concentrar poderes, pero no hay ninguna evidencia en Colombia de que sea narco. Esa es una narrativa de los EE. UU.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«¿Que yo apoyo una dictadura? No, no apoyo una dictadura. Apoyo una salida política negociada y pacífica exclusivamente entre la fuerza de Venezuela y de su pueblo. Punto»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La noticia de la captura ha generado reacciones globales inmediatas, mientras Colombia activa protocolos de seguridad fronteriza y mantiene su oferta de mediación en un contexto de alta tensión regional, donde la estabilidad de la frontera y el destino de miles de venezolanos siguen en el centro del debate.

















