La Veintitrés

Un empresario con corazón de triatleta 

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Tomada de la página web de Renhacer

Mauricio Salazar Rodríguez o el “ultraman colombiano”, es un manizaleño que a los 35 años tomó la decisión de dejar de lado su trabajo como empresario para dedicarse de lleno al deporte, específicamente al triatlón. Se dedica a ser speaker especialista en motivación, deportista de ultra resistencia, empresario en el sector TIC, creador de contenido y columnista.

Manizales.(05/11/23) La meta de Mauricio Salazar es completar cinco de los retos de ultra resistencia del mundo. Hasta el momento ha logrado terminar tres de las pruebas más exigentes del planeta: la carrera Ultraman, un triatlón de 515 kilómetros que logró en 28 horas y 10 minutos y siendo el primer colombiano amateur en realizar esta prueba; la Travesía Costa Brava, una carrera de 23 kilómetros en mar abierto que le tomó 10 horas y 30 minutos en completar; y la Glocknerman, una competencia de ciclismo en la que los deportistas recorren 1.000 kilómetros con 17.000 metros de ascenso acumulado y que le costó 54 horas y 56 minutos.

Considera que tuvo una infancia muy feliz y tranquila, acompañada de sus padres y sus dos hermanos; se la pasaba jugando en la cuadra del barrio con sus amigos y los fines de semana lo llevaban al club. Pasó por varios colegios de la ciudad, lo cual le permitió conocer muchas personas y de alguna forma le hizo crear un sentido de igualdad sin tener en cuenta el factor socioeconómico de sus compañeros. Al ser el primer hijo, su mamá no lo dejaba ir a fiestas y esto lo convirtió en una persona que pasa la mayoría de su tiempo libre en la casa y sin tener una vida social muy amplia.

Empezó a realizar negocios antes de entrar a la universidad y comenzar su vida como emprendedor, prestó servicio militar en 1998 y luego comenzó a estudiar ingeniería industrial en la Universidad Nacional. En medio de sus estudios, tenía que realizar constantemente viajes de trabajo para manejar los negocios y esto le causó muchos problemas con las materias y profesores. En cierto punto de la carrera sintió que lo enseñado por la academia no le estaba aportando cosas significativas y consideraba que aprendía más de los mentores que le rodeaban en sus negocios. Por eso, tomó la decisión de retirarse pasados siete semestres de estudio. Después cursó dos semestres de administración de empresas, pero se encontró con el mismo dilema y decidió no seguir estudiando más, sintiéndose muy inconforme con el modelo de educación colombiano.

Pasó por muchos altos y bajos en sus negocios y empresas, sobre todo en el 2003 pues un golpe muy fuerte que le generó la quiebra. Llegó por casualidad a la industria de tecnología y tuvieron que pasar diez años para poder consolidarse en allí y de igual forma, generar un patrimonio importante que le permitió retirarse del tema laboral. 

Se conoció con Verónica Trujillo hace más de veinte años en unos grupos de liderazgo de ciudad, actualmente llevan quince años como pareja y siete años viviendo juntos. Ella lo describe como una persona inteligente, autodidacta, con dedicación y apasionada por todo lo que realiza, generando así una gran admiración por Mauricio. Verónica considera que la convivencia en pareja con él es muy tranquila, a pesar de que sea un poco desordenado y no tenga una noción del tiempo clara; la mayoría del tiempo libre lo pasa en el hogar, compartiendo con sus mascotas. Cuenta que el tiempo que Mauricio se encuentra en casa, le gusta escuchar música, preparar y ver conferencias, y ver series en Netflix. No comparten ese gusto por el deporte, pero ella siempre ha estado presente en cada reto que ha afrontado.

El deporte en la vida de Mauricio estuvo presente desde pequeño, específicamente en el colegio cuando hacía parte de los grupos deportivos, pero en la etapa de la universidad poco a poco este se fue desapareciendo, el deporte ya se estaba convirtiendo en algo recreativo y cada quince días iba a jugar fútbol con sus amigos; hasta que a los 35 años volvió a aparecer de una forma inesperada y que lo motivó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida. 

¿El triatlón fue un deporte que siempre estuvo presente en su vida o cómo fue la decisión para empezar a practicarlo?

Eso fue casi que accidental, yo empecé a medio trotar, iba al estadio le deba tres vueltas y quedaba mamado y me iba para la casa; pero conocí que estaban entrenando triatlón, los vi y yo llevaba un proceso donde prácticamente estaba llegando a un abuso del cuerpo en el trabajo como empresario, eso fue una fase de mi vida donde tuve un proceso de reflexión y cuando tuve ese cambio y di ese giro en mi vida, no fue de un día para otro, me puse a pensar que si me retiraba de los negocios, qué iba a hacer y en que iba a concentrar mi energía. Fue allí donde apareció el deporte, me encuentro que estos amigos estaban haciendo triatlón y decido investigar, y digo que, si voy a tener tanto tiempo libre, este deporte es perfecto, con tres deportes no me voy a aburrir. Se convirtió en una adicción y me permitió explorar el deporte de una manera muy diversa; me conectó con la naturaleza, lo que me gusta mucho”. 

¿Cómo fue el salto de ser empresario a deportista?

Eso es como tirarse por un voladero, eso es un abismo muy grande. Primero mi enfoque hacia el deporte es un poco diferente al de un deportista de alto rendimiento, en el sentido que yo soy consciente de mi situación y que yo arranqué a mis 35 años, no soy el más fuerte, el más rápido y yo lo tengo muy claro. Pero para mí el deporte es algo muy diferente, lo veo como esa escuela que me ayuda, que me enseña a convertirme en una persona que no se rinde, es un medio para poder lograr esos objetivos como de transformación personal, que es diferente para un deportista profesional o élite. En esa medida, pasar de ser empresario a ser deportista fue un cambio ridículo, las horas que tenía que entrenar para poder compensar toda esa falta de trayectoria eran absurdas para por lo menos terminar las competencias. Entonces si fue un cambio radical de todo el estilo de vida, de la rutina, de cómo tenía que entrenar, la alimentación, todo empezó a cambiar y me tocó estudiar muchísimo, aprender de muchos deportes.

¿De dónde saca toda esa fuerza y esa motivación para terminar esos retos tan exigentes?

Hay un factor que marca una diferencia muy grande y es cuando uno logra convertirse en una persona automotivada, porque uno puede tomar la motivación de afuera o de adentro y las dos son válidas. Desde mi punto de vista, de lo que he podido conocer, de las personas y las carreras a las que he asistido por todo el mundo; siento que la gran mayoría de personas que llegan a tener éxito es porque se han convertido en unas personas automotivadas, o sea, uno no necesita una motivación externa para salir a realizar su trabajo todos los días. Hay momentos de crisis, difíciles y esto es como una montaña rusa, cuando uno aspira a un desafío o un objetivo grandes, el camino se asemeja a una montaña rusa. Lo que yo trato de hacer es tener como pilar fundamental la automotivación y que no dependa de factores externos; una vez se tiene esa motivación sólida, se construyen unas palancas adicionales que dan un plus y una gasolina extra que uno utiliza en momentos difíciles. Las dos palancas fundamentales es tener claro el propósito que esté en la mente y en el corazón, el mío es desafiar esos límites y motivar a otros a que lo hagan; y lo que llamo el doping emocional, que se refiere a la capacidad de dar todo de ti por las personas que quieres, en mi caso ha sido mi esposa, que siempre ha acompañado en los retos y también están mis padres.

¿Cómo es la preparación física para enfrentar estos retos?

Yo no lo veo netamente deportivo, lo veo como algo para la vida, entonces para mí es tener claro el desafío que voy a enfrentar, cuál es ese reto y estudiarlo en su totalidad. Yo en una temporada solo puedo tener un gran desafío y todo mi entrenamiento está enfocado en eso, debe estar diseñado para lograr ese objetivo; a partir de ahí se desprende una estructura que tiene varios frentes: la parte física, técnica, nutricional, psicológica, fisioterapia y recuperación; es dividir la parte del trabajo, tener los profesionales adecuados y que haya un entrenador líder que sea capaz de articular todo.

Tomada de la página web de Renhacer

¿Qué enseñanzas, experiencias y anécdotas se pueden rescatar de una competencia como lo es el Ultraman? 

Eso pasa de todo, son pruebas tan largas que hay momentos de histeria, risa, angustia y un mundo de emociones. Cosas para rescatar de esas carreras, hay que entender que estas pruebas son las más duras del mundo, entonces tienen unas particularidades y es que no son comerciales, son pruebas que no asisten tantas personas, apenas éramos 40 personas de todo el mundo que se tienen que jugar por un puesto. Para un Ironman tu sacas la tarjeta de crédito y pagas, en un Ultraman no pasa eso, se inscriben 500 personas y la misma organización elige quienes aplican para competir, es un honor que a uno lo dejen participar en una competencia como esta, se debe cumplir con formularios de salud, trayectoria deportiva y conceptual y otro conceptual. También coinciden que gente de todo el planeta y con unas historias de vida particulares y únicas, conoces a la persona, a sus familias, grupo de trabajo y creando vínculos muy fuertes. Son carreras que están pensadas para llevar al ser humano al límite y son enseñanzas muy poderosas.

¿De dónde nace ese sentido social para ayudar por medio de las competencias?

Primero fue un proyecto personal que pasó a lo digital, yo no soy un influenciador, yo estaría haciendo lo mismo si nadie me viera. Cuando el proyecto se pasa a lo digital, mi intención no es ser famoso, sino que lo veo como una motivación y que por medio de esa visibilidad que tengo, puedo ayudar al que lo necesita. Verónica también fue parte fundamental de eso al tener más sentido social y me ayudó a comprender esa oportunidad y ya se convirtió en un proyecto propio como lo es Renhacer, en donde cada reto va conectado con una causa social y ya vamos para cuatro años en esa dinámica. De ahí conozco a la fundación Nutrir y por el trabajo que realiza dándole de comer a cientos de niños, tomamos la decisión de apoyar con un granito de arena a esta causa. Nació el propósito y la motivación para correr 220 kilómetros de Manizales a Medellín, día y noche durante 30 horas. Siempre que esté presente, estaré apoyando esas causas, que al final terminan dando muchas enseñanzas.

¿Por qué es tan amante a las mascotas?

Es de toda la vida, que va ligado a la naturaleza. Vivo a las afueras de la ciudad, en el campo y tenemos perros, gatos, gallinas y así como hay humanos que nacieron en condiciones complicadas, también pasa con los animales; desde que empezamos a intervenir en sus vidas y crear esos vínculos y poder darle la mano a seres vivos que tienen los mismos derechos de una vida digna como uno, se convierte en parte de esa causa y de ayudar.

¿Cómo se ve en 10 años?

No tengo ni idea y no le boto tanto tiempo a eso. Quiero disfrutar esta etapa de los primeros cinco retos, el que viene es el cuarto y ni siquiera sé cuál va a ser el quinto, entonces quiero ir reto por reto para disfrutarlo al máximo. Hay dos cosas que, sí sé que voy a seguir haciendo, que descubrí que me gustan y que aportan en medio de toda esta situación, que es seguir dando las charlas que para mí se convirtió en una actividad que disfruto mucho y la conexión con la gente a pesar de que en este momento sea virtual, y por otro lado es escribir; quiero seguir haciendo esas dos cosas hasta donde me dé.  

¿Hasta cuándo le puede dar el cuerpo o piensa retirarse del deporte?

No, obviamente hay circunstancias de salud que pueden marcar en el camino, pero a pesar de que arranque por así decirlo viejo en el deporte, no sé cuando voy a parar; sí siento que a los 90 años tengo ganas, seguramente estaré haciendo una locura, eso es lo que le da sentido a mi vida. Tendría que pasar algo de salud para tener esa incapacidad de seguir. 

Actualidad

Mauricio Salazar a sus 43 años, cuenta con un Guinness World Record, entregado en el año 2021, certificando el Triatlón a mayor altitud promedio en el mundo, gracias al reto realizado en el Parque Nacional Natural Los Nevados, donde finalizó a una altura de 4,423 metros. En este mismo año, ganó el  Oro en los Effies Awards con su marca Renhacer, en la categoría Engage Community con la campaña, Reto Manada. Y por último, la Asamblea departamental le otorgó la condecoración “medalla de honor al mérito”, en reconocimiento al mismo reto, al igual que la ACORD le hizo su reconocimiento como uno de los deportistas destacados de nuestro departamento.

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