Unidiplo, el sindicato de funcionarios de carrera diplomática, cuestionó las postulaciones de Miguel Arrázola y Rodrigo de Jesús Alvarado para las embajadas de Colombia en El Salvador y Bolivia al considerar que sus hojas de vida no acreditan experiencia relacionada con las funciones de embajador. Así lo manifestó Andrés Ordóñez, presidente de la organización, durante los primeros dos meses de la administración del Gobierno de Abelardo de la Espriella, a través del canal de observaciones ciudadanas dispuesto por la Presidencia.
Estos cuestionamientos se presentan antes de que los nombramientos se formalicen mediante decreto, pero ya han generado debate sobre los criterios de selección del equipo diplomático. Hasta el momento, el Gobierno ha confirmado cerca de 15 designaciones de embajadores, ninguna de las cuales corresponde a funcionarios de carrera, lo que ha motivado a Unidiplo a proponer un esquema mixto para garantizar el equilibrio en las representaciones internacionales.
Propuesta de equilibrio diplomático
Ante esta situación, Unidiplo planteó que al menos el 50% de los embajadores sean funcionarios de carrera y el 50% restante sean designaciones presidenciales, misma proporción que debería aplicarse a las direcciones técnicas de la Cancillería. Actualmente, la ley exige un 20% de embajadores de carrera y un 80% de libre nombramiento. Como referencia, en Chile el 80% de los embajadores son de carrera, mientras que en Uruguay el presidente nombra directamente a 10 representantes y el resto son seleccionados de la carrera diplomática.
«Consideramos que esos dos perfiles no muestran experiencia afín, similar o relacionada con las responsabilidades que asumirían»
Andrés Ordóñez, presidente de Unidiplo
Ordóñez explicó que, aunque entienden las consideraciones políticas del presidente para nombrar personas de confianza, es necesario mantener un equilibrio. «Entendemos que también hay consideraciones políticas y que el presidente, como director de las relaciones internacionales, tiene la facultad de nombrar en las embajadas a personas de su confianza, con perfiles específicos, por ejemplo, en materia comercial. Ese es uno de los enfoques que han señalado el presidente y el canciller Bula para la política exterior del Gobierno», añadió.
Miguel Arrázola, postulado para la embajada en El Salvador, es pastor, fundador de la iglesia Ríos de Vida de Cartagena, con estudios en Teología Bíblica y reconocido activista del ‘No’ en el plebiscito de paz de 2016. Por su parte, Rodrigo de Jesús Alvarado, propuesto para Bolivia, es arquitecto, exconcejal de Ibagué, exdiputado del Tolima, exgerente del Inurbe y expresidente de la junta directiva de Camacol Tolima. Ambos perfiles, según Unidiplo, no reflejan experiencia en representación política, promoción comercial o diálogo con autoridades del país receptor.
Requisitos y cambios en la Cancillería
El manual de funciones de la Cancillería exige título profesional y experiencia relacionada para ser embajador, pero no determina un tiempo mínimo de experiencia. En abril de 2025 se eliminó el requisito de acreditar un segundo idioma para los embajadores, aunque el canciller Bula anunció la intención de restablecerlo. Este cambio ha sido cuestionado por sectores que consideran fundamental el dominio de idiomas para la labor diplomática.
En este contexto, Unidiplo mantendrá una veeduría sobre los nombramientos y espera que el Gobierno dé detalles sobre cuántos cargos de carrera se asignarán y en qué embajadas. La organización insistió en que, aunque comprende las facultades presidenciales, es necesario buscar un equilibrio que garantice la profesionalización del servicio diplomático y la calidad de las representaciones de Colombia en el exterior.










