Un grupo de encapuchados atacó la sede principal de la campaña de la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, en la noche del jueves 21 de mayo de 2026, en la localidad de Chapinero, sobre la carrera Séptima de Bogotá. Los agresores pintaron grafitis con consignas de apoyo al senador Iván Cepeda, sustrajeron elementos de la fachada y pusieron en riesgo a los colaboradores que se encontraban en el lugar. El hecho ocurre a solo diez días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, en un ambiente de creciente tensión política.
La denuncia de Uribe y la reacción de la campaña
El expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder del partido de Valencia, aseguró en su cuenta de X que los encapuchados portaban propaganda del senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. “Propaganda de Cepeda que llevaban los encapuchados que vandalizaron la campaña de Paloma”, escribió Uribe, quien también afirmó que “el oficio de Cepeda es destruir, provocar violencia y esconderse solapadamente en los DDHumanos y en la paz”. Las dos imágenes que compartió el exmandatario mostraban un tarjetón de votación simulado con Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, así como un volante del acto de cierre de campaña del senador en la plaza de Bolívar de Bogotá, programado para el 22 de mayo de 2026.
La campaña de Paloma Valencia emitió un comunicado en el que calificó el ataque como “inaceptable” y denunció una peligrosa escalada de odio político. “Este tipo de conductas representan una peligrosa escalada de odio político que debe ser rechazada por todos los sectores democráticos del país”, señala el texto, que también expresa preocupación por “quienes ejercen su actividad política desde la legalidad y la democracia deban enfrentar amenazas, hostigamientos y actos de violencia por sectores radicalizados”. La candidata ya había denunciado vandalismo en sedes de Bucaramanga, el 1 de mayo, y en Cartagena, además de una amenaza de muerte contra su vida emitida por el frente 42 de las disidencias de las Farc, por la que se ofreció una recompensa de 2.000 millones de pesos.
Respuesta de las autoridades y contexto electoral
El ministro del Interior, Armando Benedetti, había anunciado el refuerzo del esquema de protección de Valencia tras las amenazas de muerte conocidas el 12 de abril de 2026. En esa oportunidad, Benedetti manifestó: “Rechazamos de manera categórica las amenazas de muerte contra la candidata Paloma Valencia y la vandalización de una de sus sedes de campaña”. Sin embargo, hasta el momento las autoridades policiales no han informado capturas ni identificaciones oficiales de los responsables del ataque del 21 de mayo. La campaña de Valencia pidió una respuesta inmediata de las autoridades y reiteró la falta de garantías para la oposición en el actual clima político.
“Propaganda de Cepeda que llevaban los encapuchados que vandalizaron la campaña de Paloma”
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, en X (22 de mayo de 2026)
El ataque revive las tensiones entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico, en una recta final de campaña marcada por episodios de violencia política. Mientras Uribe responsabiliza directamente a Cepeda de provocar los actos vandálicos, desde la campaña de Valencia se insiste en que el país no puede normalizar la agresión como herramienta electoral. Con diez días para la primera vuelta, el incidente en Chapinero se suma a una lista de hechos que ponen en entredicho la seguridad de los procesos democráticos en Colombia.












