El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció a través de sus redes sociales un presunto intento de sabotaje a su visita programada para este miércoles a Segovia, Antioquia, donde tiene previsto abordar la formalización minera y la venta de la mina de la región. Según el exmandatario, sectores del Pacto Histórico vinculados al representante a la Cámara Hernán Muriel Pérez estarían buscando «sabotear con mentiras» su desplazamiento. La acusación se da en medio de una escalada de tensiones que inició el pasado 19 de mayo, cuando Uribe borró personalmente un mural en Llanogrande que conmemoraba a 7.837 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, cifra reconocida por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
El altercado en Llanogrande desencadenó una serie de denuncias cruzadas. Muriel, quien respaldó la movilización ciudadana que pintó la obra con la leyenda «7.837 almas que no te dejan dormir», ha reportado más de 35 amenazas y hostigamientos graves desde entonces. En una entrevista con Rtvc, el congresista reveló que recibió un mensaje explícito en el que le daban un plazo de 20 días para abandonar su vivienda junto con su familia, so pena de ser asesinados. «Me han enviado un mensaje en específico, de los más de 35 mensajes de amenazas y hostigamientos graves que hemos sistematizado para realizar la denuncia, no solo en contra de esas personas, sino de Álvaro Uribe también, en donde me dan 20 días y me dicen que si en 20 días no me voy de mi casa con mi familia, entonces llegan a asesinarnos a mí y a mi familia», afirmó Muriel.
«Tengo información que sectores del Pacto Histórico que vinculan al representante Hernán Muriel, buscan sabotear con mentiras mi visita del día de mañana a Segovia y a la región para hablar sobre Paloma Valencia. El único objetivo de la venta de la mina fue salvar las pensiones y la fuente de empleo de los trabajadores, y se hizo con toda transparencia»
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia (a través de redes sociales)
En su mensaje, Uribe defendió la venta de la mina de Segovia como una operación transparente que buscaba proteger las pensiones y los empleos de los trabajadores, y vinculó su visita a la necesidad de dialogar con la comunidad sobre estos temas. Sin embargo, la controversia se enmarca en un contexto de fuerte polarización. Durante el incidente del mural, Muriel aseguró que los manifestantes fueron recibidos con escoltas, bates y personas armadas, y que su pareja sufrió agresiones físicas. El representante ha insistido en que la movilización fue legítima, notificada a las autoridades y acompañada por veedurías y defensores de derechos humanos, y desmintió versiones sobre una supuesta coordinación electoral con el Pacto Histórico.
La visita de Uribe a Segovia, anunciada para hablar sobre formalización minera y la venta del yacimiento, se produce en un clima de denuncias cruzadas que no solo involucran a los líderes políticos, sino también a la comunidad local. Mientras el expresidente asegura tener información sobre un plan para sabotear su agenda, Muriel sostiene que las amenazas contra él y su familia son sistemáticas y han sido documentadas para presentar las respectivas denuncias. La controversia refleja las profundas divisiones que persisten en torno a la memoria histórica, las ejecuciones extrajudiciales y la gestión de los recursos mineros en regiones como el nordeste antioqueño.












