Un intenso episodio de polarización política se registró el 19 de mayo de 2026 en el sector Llanogrande, municipio de Rionegro, Antioquia, cuando organizaciones de víctimas y colectivos de derechos humanos realizaron una protesta con un mural alusivo a las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos, justo frente a la vivienda del expresidente Álvaro Uribe Vélez. El exmandatario cubrió el mural con pintura blanca y posteriormente denunció en su cuenta oficial de X la presencia de un asistente a quien identificó como alias Leopoldo Durán, presunto exintegrante de las Farc y disidente, pidiendo a las autoridades y medios de comunicación verificar su identidad.
La persona señalada por Uribe es Óscar Ojeda Erazo, quien fue firmante del Acuerdo de Paz de 2016 y posteriormente se habría vinculado a las disidencias del Estado Mayor Central (EMC) bajo el mando de alias Iván Mordisco. De acuerdo con el expediente conocido, en febrero de 2026 Ojeda fue capturado en el Guaviare bajo notificación circular azul de Interpol, un mecanismo de solicitud de información y no una orden de captura, y fue liberado por la Fiscalía al no existir un requerimiento judicial vigente en su contra. Durante la protesta se reportaron discusiones entre manifestantes, acompañantes del expresidente y autoridades locales, mientras que Uribe afirmó que hubo daños a la propiedad, bloqueos al acceso de su vivienda y presencia de encapuchados.
Contexto de la protesta y la cifra de ejecuciones extrajudiciales
El mural fue convocado por organizaciones sociales y sectores vinculados al Pacto Histórico como un ejercicio de memoria histórica sobre los falsos positivos. Según cifras de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), durante los gobiernos de Álvaro Uribe (2002-2010) se atribuyen a la Fuerza Pública 7.837 ejecuciones extrajudiciales, una cifra que ha sido objeto de controversia y que sigue siendo un punto central en el debate político nacional. La acción directa de Uribe al cubrir el mural con pintura blanca intensificó el choque con los organizadores, quienes defendieron el derecho a la protesta y el homenaje a las víctimas.
“Ruego a las autoridades y a los medios verificar si este señor de barba blanca, que ayer llegó a hostigar a la puerta de mi casa, es alias Leopoldo Durán, guerrillero portavoz de alias Calarcá”.
Álvaro Uribe Vélez, Expresidente de Colombia (publicación en su cuenta oficial de X)
El episodio ocurre en medio de una alta polarización política previa al calendario electoral de 2026. Sectores uribistas, como el concejal de Medellín Andrés Rodríguez y la senadora Paloma Valencia, solicitaron la intervención de las autoridades y cuestionaron el evento. Por su parte, el presidente Gustavo Petro defendió el derecho a la protesta, marcando una nueva distancia entre las posturas del Ejecutivo y el expresidente. La denuncia de Uribe sobre la posible presencia de alias Leopoldo Durán, guerrillero portavoz de alias Calarcá que perteneció al antiguo secretariado de las Farc, añade un elemento de seguridad que remite a la compleja transición del conflicto armado colombiano y la persistencia de disidencias armadas.












