Uribismo pierde hegemonía: Paloma Valencia tercera en primera vuelta

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La candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, obtuvo el tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 31 de mayo de 2025, con apenas 1.6 millones de votos, una cifra que la dejó más de ocho millones por detrás del segundo puesto, Iván Cepeda, y muy lejos del ganador de la jornada, Abelardo de la Espriella. La derrota confirma la pérdida de hegemonía del uribismo y la profunda fragmentación de la derecha colombiana, luego de que el partido que lideró Álvaro Uribe durante más de dos décadas quedara por segunda vez consecutiva fuera de la segunda vuelta presidencial, repitiendo el escenario de 2022 cuando Gustavo Petro y Rodolfo Hernández disputaron el balotaje.

La estrategia de Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, estuvo centrada en un discurso de centro y en la búsqueda de un electorado moderado, lo que según analistas terminó alejando a la base electoral tradicional del uribismo. Juan David Cárdenas, director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad de La Sabana, explicó que “la estrategia del uribismo acercándose al centro y las decisiones que tomaron los estrategas de Paloma en términos de la fórmula vicepresidencial, el discurso, la narrativa, pero sobre todo, el target al que le apuntaron, los hizo alejarse por completo de lo que es su base electoral y lo que es su estructura de valores y principios ideológicos”. Como resultado, Abelardo de la Espriella capitalizó ese electorado descontento y se posicionó como el verdadero representante de la derecha.

Fractura interna y pérdida de liderazgos clave

La campaña del Centro Democrático también evidenció las fracturas internas del partido. Paloma Valencia había ganado una consulta interna a María Fernanda Cabal y Paola Holguín, pero ambas congresistas terminaron sumándose a la campaña de Abelardo de la Espriella, lo que implicó una fuga de figuras relevantes. Según Cárdenas, “es un sector que sigue teniendo un remanente de poder en cabeza del expresidente Álvaro Uribe, cada vez menos, que de alguna manera quemó una de sus líderes más importantes a futuro, Paloma Valencia, y perdió a las otras dos que habían competido contra ella en la consulta y que hoy están en la primera fila de la campaña de Abelardo de la Espriella. Es una situación bien compleja para el uribismo”.

El experto subrayó que el uribismo como electorado y como factor de cultura política, que parecía tener una perspectiva de largo aliento bajo la cabeza de Álvaro Uribe, “se fragmentó y no logró ser un fenómeno al nivel del conservatismo o el liberalismo como en el siglo XX”. En ese sentido, añadió que “claramente, Álvaro Uribe ya no aglutina tantos sectores y tantas personas como antes. Vemos cómo empiezan a surgir unos liderazgos, incluso de una derecha más extrema, que se empieza a posicionar también y se apropia del espectro de la centro-derecha”.

Un partido con bancada pero sin poder electoral

Pese al revés presidencial, el Centro Democrático logró aumentar su bancada en el Congreso durante las elecciones legislativas previas a la primera vuelta. Cárdenas señaló que “deben agradecer haber tenido las elecciones legislativas antes de las presidenciales, porque por lo menos sigue teniendo una bancada importante en el Congreso, de hecho, recordemos que aumentó el número de congresistas; sin embargo, en términos de poder real, desplegado en el territorio y de persuasión electoral, quedó claramente demostrado que Abelardo les ganó la batalla”.

“La estrategia del uribismo acercándose al centro y las decisiones que tomaron los estrategas de Paloma en términos de la fórmula vicepresidencial, el discurso, la narrativa, pero sobre todo, el target al que le apuntaron, los hizo alejarse por completo de lo que es su base electoral y lo que es su estructura de valores y principios ideológicos”.

Juan David Cárdenas, director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad de La Sabana

De cara a las elecciones regionales que se avecinan, el uribismo deberá replantear su estrategia ante el surgimiento de nuevos liderazgos de derecha que ya demostraron capacidad de movilización. La primera vuelta de 2025 deja al descubierto que, aunque el Centro Democrático conserva una bancada legislativa importante, su capacidad de persuasión electoral y su dominio del espectro político de derecha se han debilitado de manera irreversible.

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