La presencia de Vanessa Cortés Carmona en la comitiva que acompañó al presidente Gustavo Petro durante su reciente audiencia privada con el papa León XIV en el Vaticano ha reabierto interrogantes sobre su papel oficial y su cercanía con el mandatario. Las fotografías difundidas por Vatican Media y Vatican News, y posteriormente replicadas por medios colombianos, muestran a Cortés entre los integrantes de la delegación nacional, a pesar de no ocupar ningún cargo público ni hacer parte formal del Gobierno.
En la imagen oficial del encuentro también aparecen Andrea Petro Herrán, hija del presidente; Iván Velásquez, embajador de Colombia ante la Santa Sede; y Andrés Camilo Hernández, jefe de comunicaciones de la Presidencia, junto a otros miembros de la comitiva. La inclusión de Cortés en este grupo diplomático resulta particularmente llamativa, pues no se desempeña como funcionaria estatal ni tiene un rol dentro del Ejecutivo.
Antecedentes de una polémica recurrente
Esta no es la primera vez que la presencia de Vanessa Cortés Carmona en actos oficiales genera cuestionamientos. Ya había acompañado al presidente Petro en una visita oficial a Panamá, lo que en su momento desató dudas sobre su vinculación con el Gobierno y el propósito de su participación en agenda diplomática. Ahora, su aparición en el Vaticano, en una audiencia de alto perfil con el nuevo pontífice, suma nuevas capas a las investigaciones periodísticas que han indagado sobre su patrimonio personal y la naturaleza de su relación con el mandatario.
La falta de un cargo oficial que justifique su lugar en la delegación presidencial contrasta con la rigurosidad protocolaria que suelen exigir este tipo de encuentros internacionales. Mientras la Casa de Nariño no se ha pronunciado oficialmente sobre las funciones de Cortés dentro de la comitiva, su constante presencia en los círculos cercanos al presidente Petro continúa alimentando el debate público sobre los límites entre lo privado y lo oficial en el entorno del primer mandatario.












