Vecinos alertan a influencer en Bogotá y evitan que sea víctima de raponazo

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El reconocido influencer Julián Pinilla, conocido como “el chico de la ruana”, vivió momentos de tensión en las calles de Bogotá cuando estuvo a punto de ser víctima de un raponazo mientras grababa contenido para sus redes sociales. El creador de contenido, quien también es propietario del restaurante “La Tierrita del Berriondo”, denunció el intento de hurto a través de su cuenta de Instagram, relatando cómo la oportuna advertencia de los vecinos del sector evitó que delincuentes le arrebataran sus pertenencias mientras realizaba una de sus populares “ruanitas de la suerte”. El incidente, ocurrido en días recientes en un lugar no especificado de la capital, puso en evidencia los riesgos que enfrentan los creadores de contenido al exponer equipos tecnológicos en espacios públicos.

Según el relato del influencer, durante la grabación de su contenido solidario, varias personas del barrio notaron la presencia sospechosa de dos motocicletas que rondaban insistentemente la zona, lo que activó las alarmas entre la comunidad. “Casi nos roban hoy”, escribió Pinilla en su publicación, y en un video posterior explicó con mayor detalle lo sucedido. El influencer reconoció que, aunque intentaba ser precavido, la confianza que le brindaba estar rodeado de vecinos lo llevó a bajar la guardia mientras grababa una de sus ruanitas de la suerte. “Con tantas motos empezaron los mismos vecinos a decirnos: ‘Tengan cuidado porque ya hay unas dos motos rondando, ya han pasado varias veces por el mismo lado’. Yo: ‘Sí, voy a tener cuidado’”, narró el joven.

La situación escaló cuando una vecina, al ver la persistencia de los presuntos delincuentes, fue más enfática en su advertencia. “No, o sea, ahora sí, ya los van a robar, tengan cuidado, váyanse de aquí; lo único es que no saquen el celular y ya, pues por el raponeo”, le dijo la residente, según el testimonio del influencer. La alerta fue tan contundente que Pinilla y su equipo decidieron abandonar inmediatamente el lugar, evitando así un posible hurto que podría haber sido violento, dado el modus operandi de los raponazos, donde los delincuentes actúan con rapidez y en motocicletas.

De la angustia a los anuncios laborales

Superado el susto inicial, Julián Pinilla, quien se ha ganado el cariño del público por sus iniciativas solidarias y su contenido cultural con la ruana como símbolo, transformó la experiencia en una advertencia para otros creadores que graban en las calles bogotanas. Sin embargo, lejos de quedarse en el incidente, el influencer también utilizó sus plataformas para compartir buenas noticias desde su restaurante. En medio de la viralización del caso, Pinilla publicó una convocatoria de empleo en la que busca personal para varios cargos en “La Tierrita del Berriondo”, incluyendo administrador de restaurante, auxiliar de cocina, subchef, cocineros, meseros, host y auxiliar de bodega. “¡TRABAJO SÍ HAY, SUMERCE! ESTAMOS BUSCANDO PERSONAL PARA: ADMINISTRADOR DE RESTAURANTE (con 2 a 3 años de experiencia), AUXILIAR DE COCINA (con experiencia en amasijos), SUB CHEF (con experiencia), COCINEROS, MESEROS, HOST y AUXILIAR DE BODEGA (debe tener conocimiento en gestión de almacenamiento, control y distribución de alimentos y experiencia como cotero – cargue y descargue de insumos alimenticios). POSTÚLESE AQUÍ @latierritadelberriondo”, anunció en Instagram.

“Sí, berriondos. Ay, juepucha, de la que nos libramos. Pues imagínese que nosotros estábamos, pues de cierta manera, obviamente uno muy precavido, pero también de cierta manera muy confiado, porque nosotros estábamos con todos los vecinos, estábamos grabando una ruanita de la suerte, lo que siempre hacemos. Pero con tantas motos empezaron los mismos vecinos a decirnos: ‘Tengan cuidado porque ya hay unas dos motos rondando, ya han pasado varias veces por el mismo lado’. Yo: ‘Sí, voy a tener cuidado’”.

Julián Pinilla, influencer y creador de contenido

Los seguidores del influencer reaccionaron con alivio al conocer que el intento de robo no pasó a mayores y manifestaron su apoyo en redes, mientras compartían sus propias experiencias con la inseguridad en la capital. El caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la realidad de una ciudad como Bogotá, donde la alta incidencia de hurtos en espacios públicos obliga a ciudadanos y creadores de contenido a extremar las medidas de seguridad, incluso cuando realizan labores de carácter solidario y comunitario. La advertencia de los vecinos no solo salvó a Pinilla de un raponazo, sino que reafirmó la importancia de la solidaridad barrial como una herramienta clave para afrontar la delincuencia en el día a día.

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