Eurley, un vendedor informal de helados de 73 años y residente de la Comuna 13 de Medellín, conmovido por las imágenes de familias que perdieron sus viviendas y pertenencias tras el terremoto, decidió vaciar sus ahorros para comprar alimentos y entregarlos a los damnificados. Con aproximadamente 250.000 pesos que tenía destinados para los servicios de su hogar, adquirió productos básicos como aceite, arroz, lentejas, fideos, pasta, latas, café y galletas, gastando casi todo hasta quedar con apenas 1.000 pesos en su cuenta de Nequi. Aunque su esposa le pidió que no gastara ese dinero, él priorizó la donación.
“Es una nostalgia, una tristeza. Uno… se le vienen las lágrimas. Uno imaginarse esa gente que tienen todo, que ya no tienen nada”, expresó Eurley a Noticias RCN, visiblemente afectado. Y agregó: “Yo nunca soy interesado en nada. Yo me siento más fácil yo ayudar a los demás que me ayuden”. Pese a haber quedado sin recursos para cubrir sus propios gastos, su intención sigue firme: “Primero las ayudas. Nosotros vamos a salir el martes y vamos a ir allá a las ayudas… Y ya después guardamos pa alguna cosita, pagar servicios, lo que vaya entrando, lo que Dios permita”.
La solidaridad se multiplica más allá de Medellín
La historia de Eurley se suma a una ola de gestos ciudadanos que surgieron en todo el país para apoyar a las zonas devastadas por el sismo. Don Gilberto, otro vendedor de helados, también aportó latas de sardinas a los damnificados. En Bogotá, Yolanda Cifuentes llevó una colchoneta y otros productos al Campín, diciendo: “Poquito, pero con cariño, lo que se puede”. Blanca Morales, otra donante en el mismo punto, afirmó: “De granito en granito nos vamos ayudando y tenemos en cuenta también el sufrimiento de los demás”.
“Aceite, arroz, lentejas, fideos, pasta, lata, café, galletas, de todo lo que fue”
Eurley, vendedor de helados
En Medellín, una niña entregó sus ahorros guardados en una alcancía, mientras que en Cartagena la comunidad de Caño del Oro se organizó para enviar ayuda a las zonas afectadas, a pesar de las dificultades para conseguir sus propios alimentos. Otros ciudadanos han aportado tiempo en centros de acopio clasificando alimentos, organizando productos, cargando cajas y preparando ayudas. Tras conocerse la historia de Eurley, varias personas le entregaron nuevos recursos, pero él mantuvo su decisión: seguirá ayudando a los damnificados antes de usar el dinero para sus gastos personales, y su plan es participar el martes en la entrega de las ayudas.










