El régimen de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, suspendió el proceso de liberación de 89 colombianos detenidos en sus cárceles, en medio de un creciente malestar por las declaraciones de la canciller colombiana Rosa Yolanda Villavicencio durante una entrevista con Bloomberg en Madrid. Este proceso, que contemplaba la salida de los prisioneros en noviembre, se detuvo tras la interpretación en Caracas de esas palabras como una injerencia en los asuntos internos venezolanos, según informó la Cancillería de Colombia. Cabe destacar que el 24 de octubre de 2025 ya se habían liberado 17 de estos compatriotas como parte de las gestiones diplomáticas adelantadas por Bogotá.
La decisión genera una nueva tensión diplomática entre Venezuela y Colombia, en un momento en que las relaciones bilaterales avanzaban con el proceso de liberación impulsado por la Cancillería colombiana. Las declaraciones de Villavicencio se centraron en un posible escenario de transición política en Venezuela, donde sugirió que Maduro podría aceptar una salida pactada con el respaldo de la oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, para permitir elecciones legítimas.
Declaraciones que encendieron la controversia
En la entrevista, la canciller colombiana planteó la idea de una transición como «la opción más sana», argumentando que requeriría el apoyo de la oposición venezolana para materializarse. Sin embargo, la Cancillería de Colombia aclaró posteriormente que sus palabras fueron tergiversadas tanto por los medios como por la opinión pública en Caracas, lo que derivó en la suspensión inmediata del proceso humanitario.
“Maduro estaría dispuesto a aceptarlo. Podría irse sin necesidad de acabar en la cárcel; otra persona podría liderar esa transición y permitir elecciones legítimas”.
Rosa Yolanda Villavicencio, canciller de Colombia
Este episodio subraya las frágiles dinámicas diplomáticas entre ambos países, donde cualquier mención a la transición política en Venezuela activa respuestas inmediatas del régimen madurista. Mientras tanto, los 89 colombianos permanecen en incertidumbre en las prisiones venezolanas, y Bogotá evalúa los próximos pasos para reactivar las gestiones humanitarias sin escalar el conflicto.










