La periodista y excandidata presidencial Vicky Dávila desató una nueva controversia política al cuestionar la decisión del presidente Gustavo Petro de entregar a la congresista María José Pizarro el sombrero de su padre, el fallecido jefe guerrillero Carlos Pizarro, y declarar dicha prenda como Patrimonio Cultural de la Nación. En una serie de publicaciones en su cuenta de X, Dávila aceptó el valor sentimental del gesto para la familia, pero rechazó categóricamente que el objeto represente un símbolo para todos los colombianos, calificando a Carlos Pizarro como un «terrorista».
El acto, encabezado por el presidente Petro en la Casa de Nariño, buscó reivindicar la memoria del último comandante del Movimiento 19 de Abril (M-19), quien se desmovilizó y firmó la paz con el Estado colombiano en 1990 antes de ser asesinado en un avión de Avianca. Durante la ceremonia, Petro describió el sombrero como un emblema de paz, asegurando que «nunca fue usado, nunca jamás, en una acción que implicara violencia. Fue comprado exclusivamente para firmar la paz definitiva entre el Movimiento 19 de abril y el Estado de Colombia». El mandatario también vinculó la prenda con la Constitución de 1991 y la participación política posterior a la desmovilización.
La postura de Vicky Dávila
La también excandidata presidencial fue contundente en su crítica, señalando que el sombrero «solo tiene un valor ‘sentimental’ para su familia. Para el resto de colombianos no, porque Pizarro fue un terrorista». En sus declaraciones, Dávila afirmó que «Petro quiso imponernos el sombrero como ‘patrimonio’ de Colombia. Y no lo logró». Sus comentarios incluyeron una defensa de los valores que, a su juicio, deben exaltarse en la sociedad colombiana: «Siempre el honor para los valientes, y decentes. No para los violentos, que jamás serán ejemplo para la sociedad y las nuevas generaciones».
El contexto histórico del objeto
La controversia se centra en la interpretación del legado de Carlos Pizarro, quien pasó de ser comandante guerrillero a candidato presidencial antes de ser asesinado en abril de 1990 en un ataque que, según Petro, involucró a «un ejecutivo que hoy es muy rico, con mucha fortuna, que era alto ejecutivo del Grupo Santodomingo». El presidente detalló que «el arma estaba guardada en una bodega y el sicario, que era un niño de las mafias de ese entonces, conjuntamente con el DAS, decidieron el asesinato del candidato presidencial y constructor de la paz». Por su parte, la congresista María José Pizarro, quien recibió el sombrero de manos del presidente, expresó su deseo de que la prenda continúe siendo exhibida en la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años, manteniendo vivo el símbolo del proceso de paz que su padre lideró.












