Un video que circuló en redes sociales casi un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Risaralda reveló los angustiosos momentos que vivieron estudiantes y docentes del colegio Fabio Vásquez Botero, en Dosquebradas, durante el sismo del 10 de agosto. Las imágenes, difundidas cuando la comunidad aún se recupera de la tragedia, capturan la evacuación precipitada de los alumnos mientras parte de la estructura del cuarto piso comenzaba a desprenderse segundos después de iniciado el temblor, un hecho que dejó como saldo un estudiante de grado 11 fallecido y más de 30 heridos, entre ellos seis docentes.
El material audiovisual, que se viralizó en plataformas digitales casi un mes después de la emergencia, muestra a los jóvenes abandonando rápidamente las aulas y dirigiéndose hacia zonas que consideraban seguras. En medio del caos y el estruendo, varios estudiantes fueron captados auxiliando a sus compañeros, intentando mantener la calma mientras el suelo se movía violentamente. El terremoto, que ocurrió un lunes en horas de la mañana, provocó el desprendimiento de una parte significativa de la infraestructura educativa en el cuarto piso, agravando los daños y la desesperación de quienes se encontraban en el lugar.
Una evacuación marcada por la solidaridad y el riesgo
El video, de varios minutos de duración, recorre los pasillos y escaleras del colegio mientras los profesores intentan guiar a los alumnos hacia afuera. Las imágenes evidencian no solo el pánico, sino también la solidaridad entre los estudiantes, quienes se ayudaban mutuamente para evitar ser alcanzados por los escombros. La magnitud del sismo, de 7,4 grados, fue suficiente para que la integridad estructural del plantel se viera comprometida en cuestión de segundos, dejando a la comunidad educativa en estado de shock. Las autoridades locales han señalado que el hecho de que el video haya sido difundido tardíamente no ha impedido que se convierta en un testimonio crucial para entender la dinámica de la evacuación y la respuesta inmediata ante la catástrofe.
El fallecimiento de un estudiante de undécimo grado y las más de treinta personas heridas, que incluyen a media docena de profesores, han motivado un llamado a revisar los protocolos de emergencia en instituciones educativas de la región. Aunque el colegio Fabio Vásquez Botero se ha convertido en el epicentro de la atención mediática por este suceso, el sismo del 10 de agosto dejó afectaciones en varios municipios de Risaralda. La difusión de este video, más de un mes después, ha reavivado el debate sobre la seguridad estructural de los colegios y la necesidad de contar con planes de evacuación más rigurosos que puedan salvar vidas en situaciones de emergencia como la que se vivió aquel lunes.










