Un enfrentamiento violento entre los pueblos indígenas Nasa y Misak en la zona rural de La Ensillada, municipio de Silvia, Cauca, dejó al menos siete personas fallecidas y más de 110 heridas, según confirmó el Ministerio de Defensa. La disputa territorial, que se intensificó desde el 21 de mayo, tiene su origen en la resolución emitida por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) en diciembre de 2023, que clarificó la vigencia de títulos coloniales a favor del resguardo Nasa de Pitayó. Centenares de comuneros de ambos bandos se enfrentaron con machetes y elementos improvisados, desatando una crisis humanitaria que ha dejado alrededor de 250 familias desplazadas, según reportó el resguardo Misak citado por El Tiempo.
Los enfrentamientos, que se concentraron en el predio El Alto Méndez, en el páramo de La Ensillada, reactivaron una rivalidad histórica por la tierra que data de la época colonial. Mientras los Misak del resguardo de Guambía responsabilizan a los Nasa de Pitayó de invadir sus territorios amparados por la resolución de la ANT, los Nasa defienden la legitimidad de los títulos coloniales reconocidos por esa misma entidad. La topografía y el clima de la zona dificultaron la labor de la Cruz Roja y los organismos de socorro, aunque la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y personal médico lograron acceso temporal para atender a los heridos.
La resolución de la ANT en el centro de la disputa
El director de la ANT, Juan Felipe Harman Ortiz, aclaró que el reconocimiento del título histórico al resguardo Nasa de Pitayó no invalida ni suspende el carácter inalienable e imprescriptible del resguardo de Guambía. «La Agencia Nacional de Tierras reconoció un título histórico que no supedita ni suspende un título que es un resguardo inalienable e imprescriptible como lo es el resguardo de Guambía. Eso tiene que quedar absolutamente claro», afirmó Harman en declaraciones difundidas por la entidad. El funcionario hizo un llamado al diálogo: «Los conflictos en ese escenario se resuelven de carácter político en la interlocución y en el diálogo entre las comunidades, pero en efecto, el llamado que hacemos es a consolidar ese pacto de convivencia en el Cauca».
Por su parte, el gobernador del resguardo Nasa de Pitayó, Edinson Pacho, sostuvo en diálogo con El Tiempo que los acuerdos interétnicos firmados en 1981 y 2005, que establecían límites y reglas de convivencia entre las comunidades, carecen de validez porque «no contaron con el respaldo de la asamblea de Pitayó». En contraste, el alcalde de Silvia, Juan Carlos López, reconoció la limitación de su cargo para resolver el conflicto: «Esto no lo resuelve el alcalde, es un asunto del orden nacional», declaró a Caracol Radio.
«La Agencia Nacional de Tierras reconoció un título histórico que no supedita ni suspende un título que es un resguardo inalienable e imprescriptible como lo es el resguardo de Guambía. Eso tiene que quedar absolutamente claro.»
Juan Felipe Harman Ortiz, director de la ANT
Reacción del Gobierno y ayuda humanitaria
El Ministerio de Defensa autorizó el envío de tropas a la zona para restablecer el orden, mientras que Pedro Sánchez Suárez encabezó en Popayán un consejo de seguridad extraordinario para coordinar la respuesta del Gobierno. La ANT, por su parte, implementó una estrategia comunicativa para aclarar los alcances de la resolución, y el Ministerio del Interior, junto con organizaciones humanitarias, intervinieron para gestionar la crisis. El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) solicitó un corredor humanitario que permita el traslado de los heridos, en medio de un escenario donde los bloqueos en las vías locales han agravado la situación de las comunidades afectadas. La Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, tras lograr acceso temporal, han hecho seguimiento a la atención de los más de 110 lesionados y a la situación de las 250 familias que abandonaron sus hogares.












