La Veintitrés Manizales reproduce, a partir de un análisis de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el pulso actual del mercado de vivienda nueva en Colombia. Según el gremio del sector Vivienda, los lanzamientos iniciales de VIS y No VIS muestran mayor tracción, pero el inventario terminado y los desistimientos mantienen una dinámica más lenta de lo esperado, especialmente en VIS, en un contexto de inflación alta, tasas de interés elevadas y crecimiento económico débil. La referencia corresponde a septiembre de 2025, con comparaciones históricas que van desde 2010-2015 y 2018-2022, hasta el periodo 2023-presente, y se aplica al mercado colombiano en su conjunto para vivienda nueva.
Entre los hallazgos clave se destaca que el inventario terminado de VIS experimentó un crecimiento de 289% respecto a 2023, pasando de representar 1% de la oferta a 6% en la actualidad. En cuanto a la velocidad de desahogo de una etapa, el tiempo para agotar una etapa VIS ha pasado de 17 meses en el periodo 2010-2015, a 24 meses entre 2018 y 2022, y a 41 meses a septiembre de 2025. Por su parte, el tiempo para agotar una etapa No VIS se situó en 28 meses entre 2011-2014 y ha elevado su duración a aproximadamente 52 meses desde 2021.
En lo que respecta a ventas, las cifras de los últimos 12 meses muestran una caída pronunciada: las ventas alcanzaron 262.000 unidades en mayo de 2022, y bajaron a 143.000 para febrero de 2024, lo que representa una caída cercana al 45%. El inventario terminado No VIS también ha mostrado presión, con un crecimiento del 218% entre 2014 y 2019, al pasar de 4% a 10% de la oferta total. En cuanto a la demanda, los desistimientos de VIS se duplicaron desde 2023, y el desempeño de ventas al tercer mes revela una brecha entre VIS y No VIS: VIS registra 38% vendido al tercer mes, frente a 33% hace un año; No VIS alcanza 32% en ese mismo periodo, 7 puntos porcentuales por encima del año anterior y por encima del promedio del quinquenio anterior a la pandemia.
Proyecciones y contexto para 2025-2026
El contexto necesario para entender estas dinámicas enfatiza que la inflación elevada, las tasas de interés altas y el crecimiento económico débil redujeron la demanda y encarecieron la financiación, afectando especialmente a VIS por decisiones de política de vivienda que se han traducido en una caída de ventas y acumulación de inventario. A pesar de una señal de mayor tracción en los lanzamientos iniciales, persisten frenos estructurales que prolongan los ciclos y elevan el inventario. Si la velocidad de comercialización inicial se mantiene, podrían verse más proyectos en obra y un ajuste gradual del inventario. Para 2026, la recuperación dependerá de la estabilidad macroeconómica y de instrumentos de política de vivienda —subsidios, tasas hipotecarias y confianza del consumidor— especialmente orientados a VIS.
«desde 2023 los desistimientos VIS se duplicaron» – Camacol
«hace un año, un proyecto solía acumular en promedio el 33% vendido al tercer mes de lanzamiento; hoy ese porcentaje subió a 38%, 5 puntos porcentuales más» – Camacol
Si la trayectoria observada se mantiene, es posible que este año y el siguiente veamos más proyectos avanzando a obra y una corrección gradual del inventario, lo que abriría la puerta a una mejor absorción en el corto plazo. En última instancia, la velocidad de la recuperación para 2026 dependerá de que se estabilicen las condiciones macroeconómicas y de que las políticas de vivienda logren mejorar la confianza y el acceso al crédito, especialmente para VIS, según el análisis difundido por Camacol y difundido por La Veintitrés Manizales.

















