María Claudia Tarazona, viuda del senador y precandidato presidencial del Centro Democrático Miguel Uribe Turbay, reveló en una entrevista concedida a Noticias Caracol el 10 de mayo de 2026 el profundo dolor que embarga a su hijo Alejandro, de cinco años, por no haber podido despedirse de su padre antes de su trágica muerte. El pequeño expresó esta tristeza durante un momento íntimo de rezos nocturnos en el hogar familiar, donde Tarazona relató cómo su hijo le confesó que no se alcanzó a despedir de papá, un sentimiento que resuena nueve meses después del magnicidio que segó la vida de Uribe Turbay el 11 de agosto de 2025.
Miguel Uribe Turbay fue víctima de un atentado sicarial perpetrado por un menor de edad el 7 de junio de 2025, durante un acto de campaña, donde recibió tres disparos, dos de ellos en la cabeza, lo que lo llevó a luchar por su vida durante dos meses en cuidados intensivos antes de fallecer. Este suceso no solo conmocionó al país, sino que dejó una huella imborrable en su familia, marcada por la adaptación a la ausencia y los momentos emocionales compartidos con los hijos.
El conmovedor relato del duelo infantil
En la entrevista, Tarazona describió con detalle la escena que ocurrió una noche al acostar a Alejandro: sacó a sus hijas del cuarto para que no lo distrajeran con besos y mimos, se tendió junto a él y comenzaron a rezar. Fue entonces cuando el niño de cinco años soltó su dolor: no se había despedido de su papá. La viuda le respondió con ternura, asegurándole que estaba convencida de que Uribe Turbay había sentido todo el amor de su hijo, un consuelo en medio de la crudeza de la pérdida.
«Cuando yo duermo a Alejandro, siempre saco a las niñas porque no lo dejan dormir, lo cogen a besos y lo desesperan. Saqué a las niñas del cuarto y me acosté con él y estábamos rezando y me dice: ‘Mamá, no me alcancé a despedir de mi papá’».
María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay
Las hijas de Tarazona, que no son biológicas de Uribe Turbay pero lo asumieron como figura paterna desde pequeñas, también manifestaron un sentimiento similar, reconociendo que ellas hubieran querido despedirse. La viuda reflexionó sobre la dureza de explicarle a un niño tan pequeño esta realidad, usando palabras sencillas para describir la muerte y pidiendo en las honras fúnebres, celebradas en la Catedral Primada de Bogotá, una vida sin rencor.
«Así es la vida y es muy duro cuando tú tienes que decirle a tu hijo de cinco años ‘no te pudiste despedir de papá y ahora toca despedirnos de otra manera’».
María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay
Este testimonio reactiva el relato íntimo del duelo familiar, mostrando cómo, casi nueve meses después de la partida de Uribe Turbay, la familia sigue navegando por el impacto emocional del atentado, honrando su memoria en la cotidianidad y buscando sanar colectivamente de una pérdida que trasciende lo político.











