La Presidencia de la República publicó la hoja de vida de Viviane Morales como nueva consejera comisionada de paz, un trámite que se cumplió cuatro días después de que el presidente Abelardo de la Espriella oficializara su nombramiento el pasado 23 de octubre. La exministra de Educación, quien duró apenas 39 días en ese cargo y renunció por «cuestiones personales», y también exfiscal general de la Nación, asume ahora la responsabilidad de revisar los compromisos derivados del Acuerdo de Paz y avanzar en el desmonte de lo que el Gobierno ha calificado como «falsa paz».
Según el comunicado oficial de la Presidencia, la designación de Morales responde a la determinación del Gobierno nacional de examinar los resultados de la denominada falsa paz, desmontar estructuras burocráticas innecesarias y acabar con la utilización del discurso de paz como instrumento de impunidad y privilegios políticos. Esta postura ya había sido anticipada por el mandatario antes de asumir el cargo, cuando anunció que desaparecería la Consejería para la Paz y la Unidad de Implementación del Acuerdo, aunque ambas entidades continúan operando bajo la dirección de la nueva consejera.
Revisión de la implementación y críticas al modelo anterior
La consejera comisionada de paz tendrá como funciones principales la revisión de las políticas vigentes, la promoción de reformas y el desmonte de estructuras que, a juicio del Ejecutivo, se hayan apartado de sus propósitos institucionales. En ese contexto, el canciller Omar Bula afirmó que existe una responsabilidad moral, constitucional e histórica que el Estado colombiano ha adquirido con los colombianos para evaluar los resultados del Acuerdo de Paz, revisar con rigor y objetividad su verdadero alcance y reconocer, sin excusas, las fallas estructurales y los desafíos que aún persisten y que han impedido alcanzar una paz real y duradera.
«La falsa paz no será una política permanente de Estado. La verdadera paz exige justicia, autoridad institucional, cumplimiento de la ley, seguridad y reparación efectiva a las víctimas».
Comunicado presidencial
Las cifras que rodean la implementación del Acuerdo de Paz son contundentes. Más de 10 millones de víctimas están bajo la responsabilidad del Estado en el marco del conflicto armado, mientras que aproximadamente 13.000 excombatientes se encuentran en proceso de reincorporación, junto con sus familias. Además, hay 170 municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y 16 planes nacionales sectoriales aún por ejecutar. Estos datos reflejan la magnitud de los desafíos que deberá enfrentar la nueva consejera.
Contexto político y recursos limitados
El presidente Abelardo de la Espriella había declarado antes de asumir que el comisionado para la Paz se acaba porque no habrá más procesos de falsa paz en su gobierno, y que a partir del 7 de agosto el objetivo sería la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que, según dijo, reina en ese momento. Sin embargo, el Gobierno ha ratificado ante el Consejo de Seguridad de la ONU su compromiso con el proceso de paz, aunque critica los resultados de su implementación.
«Esta decisión responde a la determinación del Gobierno nacional de examinar los resultados de la denominada falsa paz, desmontar estructuras burocráticas innecesarias y acabar con la utilización del discurso de paz como instrumento de impunidad y privilegios políticos».
Presidencia de la República
La nueva consejera, cuya hoja de vida publicada incluye su experiencia como ministra de Educación, tendrá comunicación directa con el presidente y deberá promover la revisión de políticas vigentes, reformas y el desmonte de estructuras que se hayan apartado de sus propósitos institucionales. No obstante, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) enfrenta dificultades presupuestales que podrían limitar las labores de la consejera, en un escenario donde los recursos son clave para materializar cualquier cambio. La Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, creada durante el gobierno de Gustavo Petro tras eliminarse la Consejería para la Estabilización de Iván Duque, ahora queda bajo la órbita de Viviane Morales, en medio de un debate nacional sobre el rumbo de la paz en Colombia.










